El Academicismo es la pintura oficial de las grandes academias europeas (especialmente la Escuela de Bellas Artes de París) durante el siglo XIX. Frente a los movimientos rebeldes que iban naciendo (realismo, impresionismo, postimpresionismo), el academicismo defendía el oficio tradicional y los temas elevados: historia, mitología, religión, retrato cortesano. Durante décadas fue el arte triunfador en los Salones; el siglo XX lo despreció y solo en las últimas décadas ha sido revalorizado.
Sus rasgos formales son los del oficio académico llevado a su perfección técnica: dibujo impecable tras años de estudio anatómico, acabados pulidos sin pinceladas visibles, paletas equilibradas y armónicas, composiciones cuidadosamente balanceadas con jerarquías claras, y un dominio absoluto del desnudo clásico y del retrato. Los temas combinan grandes escenas históricas y mitológicas, alegorías, y orientalismo decorativo.
Sus maestros principales son el francés William-Adolphe Bouguereau, autor de obras tan refinadas como El nacimiento de Venus y La juventud de Baco; Jean-Léon Gérôme, célebre orientalista; Alexandre Cabanel, otro Nacimiento de Venus espectacular; el inglés Frederic Leighton con su Flaming June; y, en Francia también, Jean-Auguste-Dominique Ingres en su faceta más académica.
Las reproducciones academicistas aportan elegancia clásica y un dominio técnico evidente. Funcionan especialmente bien en salones formales, comedores tradicionales, despachos clásicos, dormitorios románticos y cualquier espacio que busque un acabado sofisticado y atemporal.