Alfred Sisley (París, 1839 — Moret-sur-Loing, 1899) fue hijo de comerciantes ingleses y vivió toda su vida en Francia sin conseguir nunca la nacionalidad francesa. Es el más constante de los impresionistas: no pintó retratos, ni escenas de café, ni bailarinas. Solo paisaje.
Ríos, caminos nevados, cielos que ocupan dos tercios del cuadro. La inundación en Port-Marly (1876), en el Museo de Orsay, es su obra más celebrada: una casa anegada, el agua quieta y la luz repartida por igual entre el cielo y el reflejo.
La quiebra del negocio familiar en 1870 lo dejó sin red, y murió pobre en Moret-sur-Loing meses después que su mujer. Su pintura empezó a venderse bien al año siguiente.
Sus cielos son grandes superficies de medios tonos donde cualquier banda o corte se ve. Imprimimos con tintas de alta gama sobre algodón y montamos el bastidor a mano.