La Vanguardia Rusa agrupa las corrientes artísticas radicales que se desarrollan en Rusia entre 1910 y mediados de los años 30, en pleno hervor cultural pre y post-revolucionario. En apenas dos décadas, los artistas rusos producen algunas de las propuestas más extremas y originales del arte moderno mundial: rayonismo, suprematismo, constructivismo y abstracción lírica.
El rasgo común es la apuesta por una renovación total del lenguaje plástico, ligada a menudo a un proyecto político y social: el arte debe construir el hombre nuevo y la sociedad nueva. El suprematismo de Malévich reduce la pintura a formas geométricas elementales sobre fondo neutro; el constructivismo de Tatlin lleva el arte al diseño industrial y la arquitectura; el rayonismo de Larionov fractura la luz en haces dinámicos; y Kandinsky abre la vía de la abstracción lírica.
Las figuras esenciales son Kazimir Malévich, autor del célebre Cuadrado negro sobre fondo blanco (1915), pieza fundacional del suprematismo; Wassily Kandinsky, padre de la abstracción y futuro profesor de la Bauhaus; Marc Chagall con su universo poético de aldeas voladoras y novios sobre los tejados; El Lissitzky y sus composiciones constructivistas; Liubov Popova, una de las grandes artistas mujeres del periodo; y Vladimir Tatlin con su proyecto de Monumento a la Tercera Internacional.
Las reproducciones de vanguardia rusa son una opción muy contemporánea y con personalidad. Los Chagall encajan en dormitorios y zonas románticas; los Malévich y El Lissitzky en interiores minimalistas; los Kandinsky en cualquier estancia moderna que pida energía cromática.