Jacques-Louis David (París, 1748 — Bruselas, 1825) puso la pintura al servicio de la política como nadie antes. El juramento de los Horacios (1784), en el Louvre, propuso un ideal de virtud cívica y austeridad romana que la Francia prerrevolucionaria leyó como un programa.
Fue diputado durante la Revolución, votó la muerte de Luis XVI y organizó las grandes ceremonias republicanas. La muerte de Marat (1793) es a la vez un retrato, una denuncia y un icono religioso laico. Caído Robespierre acabó en prisión, y poco después se convirtió en el pintor de Napoleón.
Tras Waterloo se exilió a Bruselas, donde murió sin volver a Francia. Su taller formó a media generación siguiente, Ingres incluido.
Sus composiciones son de gran formato y superficie lisa, casi sin textura. Eso permite ampliarlas sin problema: imprimimos en FineArt sobre lienzo de algodón en la medida que necesites, montado a mano.