John Constable (East Bergholt, Suffolk, 1776 — Londres, 1837) pintó casi siempre el mismo trozo de Inglaterra: el valle del Stour, los molinos de su padre, los carros cruzando el vado. Decía que aquel paisaje lo había hecho pintor antes de que él lo decidiera.
Frente a los paisajes ideales de estudio que se estilaban, él salía al campo a tomar apuntes del natural y dedicó años a estudiar solo nubes, anotando al dorso la hora y la dirección del viento. El carro de heno (1821, National Gallery de Londres) pasó sin pena ni gloria en Inglaterra y en cambio ganó la medalla de oro del Salón de París de 1824, donde dejó impresionado a Delacroix.
Su reconocimiento en casa llegó tarde: fue académico de pleno derecho a los cincuenta y dos años.
En un Constable la clave son los verdes y los grises del cielo, que se apagan con facilidad. El lienzo de algodón los sostiene mejor que el papel satinado, y montamos cada pieza a mano en nuestro taller.