Georges de La Tour (Vic-sur-Seille, 1593 — Lunéville, 1652) fue hijo de un panadero, se casó con una mujer de familia noble y se hizo rico y bastante impopular en su ciudad, donde hay pleitos documentados de vecinos quejándose de él. Luis XIII lo nombró pintor ordinario del rey.
Pintó dos clases de cuadros. De día, escenas de tramposos y echadoras de cartas con luz general, como El tramposo del as de diamantes, en el Kimbell Art Museum de Fort Worth. De noche, interiores iluminados por una sola vela o un candil, donde la llama suele estar tapada por una mano o un objeto: San José carpintero, en el Louvre, o las varias versiones de la Magdalena penitente.
La guerra de los Treinta Años arrasó Lorena y buena parte de su obra desapareció. Murió en una epidemia en 1652, junto a su mujer y un criado. Se le olvidó por completo hasta que Hermann Voss lo reconstruyó como pintor en 1915, y hoy se le atribuyen apenas cuarenta cuadros.
Todo el cuadro depende del halo de una única llama sobre el negro. Si la impresión aclara el fondo, la luz deja de tener sentido, así que trabajamos ese rango con cuidado sobre lienzo de algodón y montamos a mano.