Paul Gauguin (París, 1848 — Atuona, islas Marquesas, 1903) pasó los primeros años de su infancia en Perú y buena parte de su vida adulta trabajando de agente de bolsa en París. Pintaba los domingos. En 1883, con treinta y cinco años y cinco hijos, dejó el empleo para dedicarse solo a la pintura, y su familia acabó volviendo a Copenhague sin él.
En Pont-Aven, en Bretaña, encontró lo que buscaba: renunciar al modelado y a la perspectiva y montar el cuadro con zonas planas de color separadas por contornos, como una vidriera. La visión después del sermón (1888), en las Galerías Nacionales de Escocia, pone un campo rojo donde debería haber hierba. Ese mismo año pasó nueve semanas con Van Gogh en Arlés, que terminaron como se sabe.
Llegó a Tahití en 1891 buscando un paraíso que ya estaba colonizado, y pintó allí y en las Marquesas casi toda su obra final. ¿De dónde venimos? ¿Qué somos? ¿Adónde vamos? (1897-1898), en el Museum of Fine Arts de Boston, lo pintó convencido de que iba a ser lo último que hiciera. Murió pobre y enfermo a los cincuenta y cuatro años.
Todo su efecto depende de que los colores planos queden limpios y saturados, sin que el naranja y el rosa se agrisen al imprimirse. Ajustamos ese rango antes de tirar sobre lienzo de algodón y montamos cada bastidor a mano en nuestro taller.