El Cuatrocentismo (o Quattrocento, "siglo XV" en italiano) es el primer Renacimiento italiano. Es la fase fundacional del arte moderno occidental: en apenas tres generaciones, los pintores y arquitectos de Florencia primero, y de Padua, Mantua, Roma y Venecia después, redescubren la perspectiva matemática, el estudio sistemático de la anatomía, el clasicismo arquitectónico y la representación racional del espacio. Sin el Cuatrocentismo no habría existido el Cinquecento de Leonardo, Miguel Ángel y Rafael.
Sus rasgos pictóricos son la búsqueda de orden y claridad: composiciones equilibradas y geométricas, espacios construidos con perspectiva central (la "ventana albertiana"), figuras de volumen escultórico, dibujo nítido, paletas luminosas y temas que combinan lo religioso con la creciente atención al individuo (retratos, mitología clásica, escenas históricas).
Sus maestros principales abren el camino del arte europeo: Masaccio con los frescos de la Capilla Brancacci y La trinidad de Santa Maria Novella (primera obra con perspectiva científica correcta), Fra Angelico y sus dulces anunciaciones, Piero della Francesca y la geometría perfecta de sus retratos, Sandro Botticelli con La primavera y El nacimiento de Venus, Domenico Ghirlandaio, Andrea Mantegna y Pinturicchio.
Las reproducciones cuatrocentistas aportan serenidad, elegancia y un aire clásico florentino a la decoración. Son ideales para bibliotecas, despachos académicos, salones formales y espacios con muebles de madera noble o tonos claros.