Jean-Léon Gérôme (Vesoul, 1824 — París, 1904) fue durante medio siglo uno de los pintores más poderosos de Francia: catedrático en la École des Beaux-Arts, miembro del Instituto y enemigo declarado de los impresionistas, a los que intentó cerrar las puertas del Estado.
Viajó a Egipto por primera vez en 1856 y volvió al Próximo Oriente una y otra vez, con cuadernos y cámara. De ahí salieron sus escenas orientalistas, pintadas con un acabado tan liso que apenas se ve la pincelada: Oración en la mezquita (1871) y Pigmalión y Galatea (hacia 1890) están en el Metropolitan de Nueva York, y sus cuadros de mercados, baños y arenas romanas circularon por toda Europa en grabados.
En sus últimos años se volcó en la escultura policromada, y hoy su obra se lee también como un documento incómodo de cómo Europa miraba a Oriente en el siglo XIX.
Gérôme construía los cuadros a base de detalle diminuto: los azulejos, los tejidos, la arena. Ese nivel de información solo se aprecia en tamaño grande, así que conviene pedirlo generoso; lo imprimimos en FineArt sobre lienzo de algodón y lo montamos a mano en nuestro taller de Jaén.