José Ferraz de Almeida Júnior (Itu, São Paulo, 1850 — Piracicaba, 1899) se pagó los primeros estudios pintando exvotos y retratos por encargo en su ciudad. El emperador Pedro II lo vio trabajar en 1876 y le costeó cinco años en París, donde se formó en el taller de Alexandre Cabanel.
Volvió a Brasil y se negó a quedarse en Río haciendo pintura de corte. Se instaló en São Paulo y pintó al caipira, el campesino del interior, con la misma seriedad que la academia reservaba a los héroes: Caipira picando tabaco (1893), en la Pinacoteca de São Paulo, es un hombre descalzo apoyado en una pared, y está considerado el primer cuadro plenamente brasileño en el asunto y en la luz.
De la misma década son Saudade (1899) y La partida de la monzón. Murió apuñalado en la plaza de la catedral de Piracicaba en noviembre de 1899, a los cuarenta y nueve años, en un crimen pasional que escandalizó al país.
Su luz es el sol alto del interior de São Paulo, con ocres y tierras muy próximos entre sí. Ajustamos esa gama antes de imprimir sobre lienzo de algodón y montamos cada pieza a mano en nuestro taller de Jaén.