Claude Gellée (Chamagne, Lorena, 1600 — Roma, 1682), conocido como Claudio de Lorena, llegó a Italia siendo casi un niño, según la tradición como ayudante de cocina, y no volvió a marcharse.
Inventó una forma de paisaje que dominó Europa durante dos siglos: puertos con el sol de frente al amanecer o al atardecer, ruinas clásicas a los lados como bastidores de teatro y figuras diminutas que solo sirven para dar escala. La luz es el verdadero asunto del cuadro.
Tuvo tanto éxito que empezaron a falsificarlo, y para defenderse llevó el Liber Veritatis, un álbum donde dibujaba cada obra que salía de su taller. Turner lo admiraba hasta el punto de exigir en su testamento que sus cuadros colgaran junto a los suyos en la National Gallery.
Todo depende del degradado del cielo contra el sol. Cualquier corte en esa transición estropea el cuadro, así que imprimimos con tintas de alta gama sobre algodón y montamos a mano.