Ernst Ludwig Kirchner (Aschaffenburg, 1880 — Frauenfeld, Suiza, 1938) fundó en Dresde, en 1905, el grupo Die Brücke junto a otros tres estudiantes de arquitectura. Ninguno tenía formación de pintor, y eso fue precisamente lo que les permitió romper con todo: color plano y violento, dibujo anguloso, figuras alargadas.
Sus mejores cuadros son las escenas callejeras de Berlín de 1913-1915, con mujeres de perfil afilado sobre aceras que se inclinan, como Potsdamer Platz (1914). Son retratos de una ciudad tensa a punto de entrar en guerra.
Movilizado en 1915, sufrió un derrumbe físico y nervioso del que no se recuperó. Se instaló en Davos, y en 1937 el régimen nazi incluyó su obra en la exposición de arte degenerado y retiró más de seiscientas piezas suyas de los museos alemanes. Se quitó la vida un año después.
Sus verdes ácidos y rosas estridentes exigen un perfil de color bien ajustado para no virar. Lo calibramos antes de imprimir sobre lienzo de algodón y montamos a mano el bastidor.