August Macke (Meschede, 1887 — Champagne, 1914) pintó la felicidad urbana con una naturalidad que casi nadie tuvo en su generación: parejas paseando, gente mirando escaparates, sombreros y sombrillas bajo los árboles de un parque.
Formó parte de Der Blaue Reiter junto a Marc y Kandinski, aunque nunca compartió del todo su misticismo; a él le interesaba el color como alegría, no como símbolo. En abril de 1914 viajó a Túnez con Paul Klee y Louis Moilliet, y de aquellas dos semanas salieron acuarelas luminosas que están entre lo mejor del expresionismo alemán.
Lo movilizaron en agosto y murió en el frente de Champagne en septiembre del mismo año, con veintisiete.
Su fuerza está en transparencias de acuarela y color limpio. El lienzo de algodón las recoge sin brillos que rompan el efecto, y montamos cada cuadro a mano en el tamaño que prefieras.