Rogier van der Weyden (Tournai, hacia 1399 — Bruselas, 1464) fue pintor oficial de la ciudad de Bruselas y, en vida, probablemente el artista más influyente del norte de Europa; sus composiciones se copiaron durante un siglo en toda Europa.
Frente al detallismo silencioso de Van Eyck, él buscaba la emoción: cuerpos que se doblan, manos crispadas, lágrimas que resbalan. El descendimiento de la cruz (hacia 1435), que el Museo del Prado conserva, encaja diez figuras a tamaño natural en una caja poco profunda, como si fuera un retablo tallado.
Trabajaba al óleo sobre tabla, con veladuras finísimas que dan a los rojos y azules una profundidad de esmalte.
Esos rojos son lo primero que se pierde en una reproducción mediocre. Ajustamos el perfil de color antes de imprimir sobre lienzo de algodón y montamos el bastidor a mano en nuestro taller.