Robert Delaunay (París, 1885-1941) empezó donde lo había dejado el cubismo y se fue hacia el lado contrario: en vez de descomponer las formas en grises, las hizo estallar en color. Apollinaire bautizó aquello como orfismo.
Su primer campo de pruebas fue la Torre Eiffel, que pintó una y otra vez entre 1909 y 1912 rota en planos que se cruzan. Después llegaron las Ventanas simultáneas (1912) y las Formas circulares (1913), donde ya no hay objeto: solo discos de color que giran unos contra otros.
Trabajó siempre junto a Sonia Delaunay, que llevó ese mismo lenguaje a los tejidos, la moda y la encuadernación. Los dos entendían el color como un sistema autónomo, capaz de producir movimiento por sí solo.
En sus discos, el efecto depende de que los colores contiguos mantengan la saturación exacta. Ajustamos el perfil de color antes de imprimir sobre lienzo de algodón y lo montamos a mano, en el formato cuadrado que piden estas composiciones.