Egon Schiele (Tulln an der Donau, 1890 — Viena, 1918) entró en la Academia de Bellas Artes de Viena con dieciséis años y la dejó a los tres, harta la Academia de él y él de la Academia. Gustav Klimt, veintiocho años mayor, le compró dibujos, le presentó modelos y le consiguió clientes.
En 1912, en el pueblo de Neulengbach, pasó veinticuatro días en prisión acusado de secuestro y corrupción de menores. Los cargos graves se retiraron y quedó una condena menor por exhibir dibujos en un lugar accesible a niños; el juez quemó una hoja en la sala.
Su asunto es el cuerpo: figuras retorcidas, contorno nervioso, manos como garras y grandes zonas de papel o de lienzo dejadas en blanco. En los últimos años el trazo se calmó y las composiciones se volvieron más estables, como en La familia (1918), en el Belvedere de Viena, pintado cuando esperaba un hijo. La gripe de 1918 se llevó a su mujer Edith, embarazada de seis meses, y tres días después a él. Tenía veintiocho años.
Su fuerza está en el contorno y en el vacío que lo rodea, así que el blanco del soporte cuenta tanto como la figura. Imprimimos sobre lienzo de algodón de blanco neutro y montamos cada cuadro a mano.