Jean-François Millet (Gruchy, Normandía, 1814 — Barbizon, 1875) era hijo de campesinos y no lo escondió nunca. En 1849 se instaló en Barbizon, al borde del bosque de Fontainebleau, y pintó durante veinticinco años lo que había visto de niño: segadores, pastoras, mujeres recogiendo lo que quedaba tras la siega.
Las espigadoras (1857) y El ángelus (1857-1859), los dos en el Museo de Orsay, le valieron acusaciones de socialista por dar a unos jornaleros el tamaño y la solemnidad de una escena religiosa.
Van Gogh lo consideró su maestro sin haberlo conocido: copió sus composiciones una y otra vez desde el sanatorio de Saint-Rémy, traduciéndolas a su propio color.
Su paleta es de tierras y grises con una luz muy contenida, fácil de estropear subiendo el contraste. La respetamos al imprimir sobre lienzo de algodón y montamos a mano cada bastidor.