Carl Spitzweg (Múnich, 1808-1885) se formó como farmacéutico y se hizo pintor por su cuenta, sin escuela. Es la figura más reconocible del Biedermeier alemán: cuadros pequeños, de humor amable, protagonizados por personajes de provincias absortos en su manía particular.
El pobre poeta (1839), en la Neue Pinakothek de Múnich, muestra a un escritor en una buhardilla con goteras, tapado con el edredón y sujetando un paraguas abierto sobre la cama. Pintó también bibliotecarios, cactus, serenos y solteros regando flores en el balcón.
Son obras de formato reducido y detalle muy fino, así que conviene no agrandarlas en exceso. Te ayudamos a elegir la medida y montamos el lienzo de algodón a mano en nuestro taller.