Agnolo di Cosimo (Monticelli, Florencia, 1503 — Florencia, 1572), llamado Bronzino, se formó con Pontormo, que fue casi un padre para él, y acabó convertido en el pintor de la corte de Cosme I de Médici durante más de veinte años.
Sus retratos son el retrato de corte perfecto y algo inquietante: la piel parece esmalte frío, los tejidos están descritos hilo a hilo y los modelos miran sin ninguna intención de caer simpáticos. El Retrato de Eleonora de Toledo con su hijo Juan (hacia 1545), en los Uffizi, existe casi tanto por el vestido de brocado como por ella.
En paralelo pintó alegorías complicadísimas para uso privado, como la Alegoría del triunfo de Venus de la National Gallery de Londres, y fue el responsable de los cartones para los tapices del Palazzo Vecchio. Fue además poeta y uno de los fundadores de la Academia del Dibujo de Florencia.
Todo el efecto está en las transiciones mínimas de la piel y en el brillo del brocado. Imprimimos con tintas de alta gama sobre lienzo de algodón para que ese esmalte no se agriete en bandas, y montamos a mano.