El Barroco es el gran estilo del siglo XVII europeo. Surge tras el Concilio de Trento como respuesta artística de la Contrarreforma católica y se prolonga durante más de cien años por toda Europa, con focos especialmente intensos en Italia, España, Flandes y Holanda. Es la pintura del dramatismo, del gesto teatral y del contraste violento entre luz y sombra.
Sus rasgos técnicos son inconfundibles: composiciones diagonales y dinámicas, figuras en pleno movimiento, perspectivas forzadas y, sobre todo, el uso magistral del claroscuro que Caravaggio convierte en lenguaje propio. El color es intenso, las texturas casi táctiles (terciopelos, sedas, armaduras pulidas), y los temas se reparten entre la gran religiosidad emocionada y los retratos cortesanos llenos de pompa.
La nómina de maestros barrocos es de las más impresionantes de la historia del arte: Caravaggio y la luz que escupe en la oscuridad, Diego Velázquez con Las Meninas y los retratos de la corte de los Austrias, Pedro Pablo Rubens y su pintura de gran formato, Rembrandt van Rijn y su Ronda de noche, Johannes Vermeer con escenas íntimas como La joven de la perla, además de Zurbarán, Ribera y Murillo en la escuela española.
Las reproducciones barrocas funcionan muy bien en espacios con personalidad: bibliotecas, despachos, salones con techos altos o paredes oscuras. Las Meninas de Velázquez sigue siendo uno de los cuadros más demandados de nuestro catálogo.