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los detalles de nuestros cuadros marcan la diferencia
Una auténtica obra de arte

Todos nuestros cuadros son reproducciones digitales de auténticas obras de arte. Las imprimimos sobre los mejores lienzos de algodón 100% del mercado y utilizando la última tecnología de impresión para un acabado impecable. Comprueba las calidades y acabados de nuestros cuadros y te darás cuenta de la auténtica diferencia respecto a nuestros competidores.

Lienzo Algodón 100%

lienzo algodón 100% Sólo utilizamos telas 100% algodón, de los mejores fabricantes, con una densidad de 360gr/m2, para garantizar una imagen lo más real posible a la obra original. Son los mismos lienzos utilizados por los pintores y museos para las reproducciones de sus obras.
La textura del lienzo resalta la obra de arte y se consigue lo más cercano al aspecto de una pintura original.

Impresión Full HD - Fine Art - Giclée

impresion% Imprimimos las obras de arte utilizando la técnica de impresión por Giclée, la mas más avanzada actualmente, lo que permite una resolución, nitidez y colorido insuperables. Utilizamos impresoras gran formato con la más moderna tecnología y tintas ecológicas.

Bastidor de madera fabricado a medida

lienzo algodón 100% Montamos todos nuestros cuadros sobre un bastidor de madera de abeto alistonado de 3 x 3 cm / 3 x 4.5 cm. Esta madera es ideal para la fabricación de bastidores ya que al ser alistonada refuerza el bastidor y evita deformaciones del mismo debido a la tensión del lienzo.
Todos nuestros bastidores son fabricados artesanalmente a mano, uno a uno, a la medida deseada por el cliente. Van reforzados por tensores en las esquinas cortadas en inglete y, junto a su grapado en V y sus barras tensoras para medidas de más de 1 metro, garantizan un bastidor de madera duradero.

Más información sobre la Obra Ciego Tocando la Zanfonia

Ciego Tocando la Zanfonia

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Ciego Tocando la Zanfonia

Georges de La Tour

Public Domain

Barroco

Más información sobre el pintor Georges de La Tour

Georges de La Tour emerge en el siglo XVII, un tiempo de profundas convulsiones, especialmente en su Lorena natal, una región disputada y marcada por conflictos. En este escenario turbulento, su pintura ofrecía un refugio de intimidad y reflexión, una cualidad que lo apartaba de la grandilocuencia barroca de muchos de sus coetáneos. Él no buscaba el drama explícito, sino la tensión contenida, la emoción susurrada en la quietud. Lo que hace a Georges de La Tour verdaderamente singular es su dominio de la luz. No la luz teatral y expansiva de otros pintores, sino una luz concentrada, casi mística, que emana de una única fuente, a menudo oculta o sugerida por una vela. Esta técnica, que podríamos llamar tenebrismo íntimo, la emplea para iluminar rostros y gestos con una intensidad psicológica asombrosa, transformando escenas cotidianas o religiosas en momentos de profunda introspección. Sus figuras, de expresión serena y gestos pausados, parecen existir en un plano atemporal. Entre sus obras, La Magdalena penitente es un ejemplo sublime de su arte. La luz de la vela ilumina el rostro pensativo de la santa, invitando al espectador a compartir su momento de contrición. Igualmente conmovedora es San José carpintero, donde la luz del candil del niño Jesús baña el rostro del anciano José, creando una escena de ternura y devoción doméstica. Georges de La Tour también exploró la escena de género con obras como El tramposo con el as de tréboles, donde la luz revela la intriga y la psicología de los personajes. Su trabajo se asocia al clasicismo por su búsqueda de la forma y la composición, aunque su tratamiento de la luz lo vincula con el caravaggismo. Un aspecto fascinante de la trayectoria de Georges de La Tour es su prolongado olvido. Tras su muerte en 1652, su nombre y su obra cayeron en una oscuridad casi total durante siglos. No fue hasta principios del siglo XX, en 1915, cuando el historiador de arte Hermann Voss lo "redescubrió", identificando su estilo inconfundible y reuniendo un corpus de obras que hasta entonces se atribuían a otros artistas. Este hallazgo lo reinstauró en el panteón de los grandes maestros, valorándose hoy su obra por su humanismo, su misterio y su capacidad para encontrar lo sagrado en lo mundano. Como se ha dicho de su arte, "su silencio es más elocuente que mil palabras". Su legado reside en esa capacidad única de transformar lo ordinario en extraordinario a través de la luz.

Más información sobre el gérero artistico Barroco

El Barroco fue un período de la historia en la cultura occidental originado por una nueva forma de concebir las artes visuales (el «estilo barroco») y que, partiendo desde diferentes contextos histórico-culturales, produjo obras en numerosos campos artísticos: literatura,arquitectura, escultura, pintura, música, ópera, danza, teatro, etc. Se manifestó principalmente en la Europa occidental, aunque debido al colonialismo también se dio en numerosas colonias de las potencias europeas, principalmente en Latinoamérica. Cronológicamente, abarcó todo el siglo XVII y principios del XVIII, con mayor o menor prolongación en el tiempo dependiendo de cada país. Se suele situar entre el Manierismo y el Rococó, en una época caracterizada por fuertes disputas religiosas entre países católicos y protestantes, así como marcadas diferencias políticas entre los Estados absolutistas y los parlamentarios, donde una incipiente burguesía empezaba a poner los cimientos del capitalismo. Como estilo artístico, el Barroco surgió a principios del siglo XVII (según otros autores a finales del XVI) en Italia —período también conocido en este país como Seicento—, desde donde se extendió hacia la mayor parte de Europa. Durante mucho tiempo (siglos XVIII yXIX) el término «barroco» tuvo un sentido peyorativo, con el significado de recargado, engañoso, caprichoso, hasta que fue posteriormente revalorizado a finales del siglo XIX porJacob Burckhardt y, en el XX, por Benedetto Croce y Eugeni d'Ors. Algunos historiadores dividen el Barroco en tres períodos: «primitivo» (1580-1630), «maduro» o «pleno» (1630-1680) y «tardío» (1680-1750). Aunque se suele entender como un período artístico específico, estéticamente el término «barroco» también indica cualquier estilo artístico contrapuesto al clasicismo, concepto introducido por Heinrich Wölfflin en 1915. Así pues, el término «barroco» se puede emplear tanto como sustantivo como adjetivo. Según este planteamiento, cualquier estilo artístico atraviesa por tres fases: arcaica, clásica y barroca. Ejemplos de fases barrocas serían el arte helenístico, el arte gótico, el romanticismo o el modernismo. El arte se volvió más refinado y ornamentado, con pervivencia de un cierto racionalismo clasicista pero adoptando formas más dinámicas y efectistas y un gusto por lo sorprendente y anecdótico, por las ilusiones ópticas y los golpes de efecto. Se observa una preponderancia de la representación realista: en una época de penuria económica, el hombre se enfrenta de forma más cruda a la realidad. Por otro lado, a menudo esta cruda realidad se somete a la mentalidad de una época turbada y desengañada, lo que se manifiesta en una cierta distorsión de las formas, en efectos forzados y violentos, fuertes contrastes de luces y sombras y cierta tendencia al desequilibrio y la exageración.