El Cubismo es la primera gran revolución pictórica del siglo XX y, junto al abstracto, marca el inicio de la modernidad. Nace en París hacia 1907 con Las señoritas de Aviñón de Picasso y se desarrolla intensamente hasta 1914, con prolongaciones hasta los años 20. Su propuesta es radical: romper la perspectiva renacentista que llevaba cinco siglos vigente y mostrar el objeto desde múltiples puntos de vista simultáneos en un mismo plano.
Tiene dos etapas principales: el cubismo analítico (1909-1912), de paleta monocroma en grises y ocres, que descompone el objeto en facetas hasta casi disolverlo; y el cubismo sintético (1912-1914), que recompone formas reconocibles con planos de color más planos, incorpora collage (recortes de periódico, tipografía) y abre el camino a las vanguardias posteriores. Los temas suelen ser bodegones, retratos, escenas de café e instrumentos musicales.
Las figuras centrales del movimiento son Pablo Picasso, padre del cubismo y autor de Las señoritas de Aviñón y, más tarde, del Guernica; el francés Georges Braque, codescubridor del lenguaje cubista junto a Picasso; el español Juan Gris y sus composiciones de claridad casi clásica; y Fernand Léger, que cubiza la era de la máquina con formas tubulares.
Las reproducciones cubistas son perfectas para decoraciones contemporáneas con carácter. Funcionan en salones modernos, lofts, despachos creativos y espacios de inspiración industrial. Guernica es una de las obras más reproducidas y demandadas para estudios y bibliotecas.