El ukiyo-e (literalmente "imágenes del mundo flotante") es el género del grabado popular japonés que florece durante el periodo Edo, entre los siglos XVII y XIX. No es una pintura única sino una estampa xilográfica en color producida en serie a partir de matrices de madera, lo que permitió su difusión masiva y, en el XIX, su descubrimiento por los pintores impresionistas y postimpresionistas europeos, que quedaron deslumbrados.
Sus rasgos formales son inconfundibles: contornos firmes en negro, colores planos sin sombreado, composiciones audaces con perspectivas inclinadas y encuadres atrevidos que cortan figuras y paisajes. Los temas habituales son retratos de actores de kabuki, geishas y cortesanas del barrio de Yoshiwara, escenas eróticas (shunga), leyendas y, sobre todo a partir del XIX, paisajes que celebran la belleza de Japón.
Los grandes maestros del ukiyo-e son Katsushika Hokusai, autor de La gran ola de Kanagawa y de la serie Treinta y seis vistas del monte Fuji, Utagawa Hiroshige con Cincuenta y tres estaciones del Tōkaidō, Kitagawa Utamaro y sus retratos de mujeres bellas, y Tōshūsai Sharaku con sus retratos de actores. La influencia del ukiyo-e en Van Gogh, Monet, Degas o Toulouse-Lautrec fue decisiva.
Las reproducciones de estampas japonesas decoran con elegancia minimalista cualquier estancia: La gran ola queda espectacular en salones modernos, dormitorios y baños; las series del Fuji aportan serenidad zen a despachos y zonas de meditación.