El Renacimiento es el gran movimiento cultural y artístico que se extiende por Europa entre los siglos XV y XVI, con epicentro en la Italia de Florencia, Roma y Venecia. Supone un redescubrimiento del arte y la filosofía de la Antigüedad grecorromana y, sobre todo, una nueva manera de mirar al ser humano y al mundo, situando al individuo en el centro y persiguiendo la belleza ideal.
Los rasgos técnicos del arte renacentista marcaron toda la pintura posterior. Se sistematiza la perspectiva matemática, se estudia la anatomía sobre cadáveres, se aprende a representar la profundidad con el sfumato leonardesco y la atmósfera con el color veneciano. Las composiciones son equilibradas y geométricas (a menudo piramidales), las figuras adquieren peso real, y la pintura al óleo permite empastes y veladuras inéditas.
El Renacimiento italiano produce a algunos de los nombres más grandes de la historia: Leonardo da Vinci con La Mona Lisa y La última cena, Miguel Ángel con los frescos de la Capilla Sixtina, Rafael y sus madonnas serenas, Sandro Botticelli con El nacimiento de Venus y La primavera, Tiziano y la escuela veneciana, además de Donatello, Brunelleschi y Masaccio en el primer Renacimiento.
Una reproducción renacentista aporta a la decoración un aire clásico, sereno y atemporal. Funciona especialmente bien en bibliotecas, despachos, recibidores y salones con un punto formal o académico.