Oscar-Claude Monet (París, 1840 – Giverny, 1926) fue el pintor que dio nombre al impresionismo. Su lienzo Impresión, sol naciente (1872), expuesto en 1874, bautizó el movimiento y rompió con la pintura académica de los salones parisinos: frente al acabado preciso, Monet perseguía la luz y la atmósfera de un instante concreto.
Esa obsesión por lo cambiante lo llevó a pintar el mismo motivo una y otra vez. En series como Los almiares, la Catedral de Ruan o los Nenúfares de su jardín de Giverny, repitió el tema bajo distintas luces y estaciones. Trabajó casi siempre al óleo y al aire libre (plein air), con una pincelada visible y vibrante, influido en sus inicios por Eugène Boudin y Johan Barthold Jongkind.
En sus últimos años unas cataratas alteraron su percepción del color, pero siguió pintando los grandes paneles de Nenúfares que hoy ocupan dos salas de la Orangerie de París. Su obra puede verse también en el Museo de Orsay y el Marmottan Monet (París), el Metropolitan de Nueva York y el Art Institute de Chicago.