Todos nuestros cuadros son reproducciones digitales de auténticas obras de arte. Las imprimimos sobre los mejores lienzos de algodón 100% del mercado y utilizando la última tecnología de impresión para un acabado impecable. Comprueba las calidades y acabados de nuestros cuadros y te darás cuenta de la auténtica diferencia respecto a nuestros competidores.
Sólo utilizamos telas 100% algodón, de los mejores fabricantes, con una densidad de 360gr/m2, para garantizar una imagen lo más real posible a la obra original. Son los mismos lienzos utilizados por los pintores y museos para las reproducciones de sus obras.
La textura del lienzo resalta la obra de arte y se consigue lo más cercano al aspecto de una pintura original.
Imprimimos las obras de arte utilizando la técnica de impresión por Giclée, la mas más avanzada actualmente, lo que permite una resolución, nitidez y colorido insuperables. Utilizamos impresoras gran formato con la más moderna tecnología y tintas ecológicas.
Montamos todos nuestros cuadros sobre un bastidor de madera de abeto alistonado de 3 x 3 cm / 3 x 4.5 cm. Esta madera es ideal para la fabricación de bastidores ya que al ser alistonada refuerza el bastidor y evita deformaciones del mismo debido a la tensión del lienzo.
Todos nuestros bastidores son fabricados artesanalmente a mano, uno a uno, a la medida deseada por el cliente. Van reforzados por tensores en las esquinas cortadas en inglete y, junto a su grapado en V y sus barras tensoras para medidas de más de 1 metro, garantizan un bastidor de madera duradero.
El Ángelus
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El Ángelus
Realismo
Jean-François Millet, un nombre que evoca la tierra y el trabajo, irrumpió en el panorama artístico francés del siglo XIX con una visión que desafió las convenciones. En una Francia que se industrializaba a pasos agigantados, donde la vida urbana y el progreso eran el foco, Millet eligió mirar hacia el campo. Sus lienzos no buscaban el idealismo de la academia, sino la verdad palpable de la existencia rural, elevando a los campesinos a una dignidad casi heroica. Su obra se ancla firmemente en el Realismo, un movimiento que buscaba representar la vida tal cual era, sin adornos. Millet fue una pieza esencial de la Escuela de Barbizon, un grupo de pintores que abandonaron el bullicio de París para sumergirse en la naturaleza del bosque de Fontainebleau. Allí, lejos de los salones, encontró la inspiración para sus escenas de género, donde el paisaje no es un mero telón de fondo, sino un personaje más, moldeando la vida de sus protagonistas. "Las espigadoras" (1857) es un ejemplo contundente de su arte. Este cuadro, que muestra a tres mujeres recogiendo los restos de la cosecha, generó una considerable polémica. Algunos críticos lo interpretaron como una crítica social velada, una apología de la pobreza o incluso del socialismo, por su representación sin filtros de la dura realidad de los más humildes. Otra de sus obras emblemáticas, "El Ángelus" (1857-1859), captura un momento de devoción y pausa en la jornada laboral, infundiendo una profunda espiritualidad en lo cotidiano. Millet no solo pintaba; sus dibujos a pastel y carboncillo revelan una maestría para capturar la esencia de sus sujetos con una inmediatez impactante. Sus primeras influencias se encuentran en la solidez compositiva de maestros clásicos como Nicolas Poussin y en la habilidad de los maestros holandeses del siglo XVII para retratar escenas cotidianas. Su compromiso con la representación de la vida campesina y su visión humanista resonaron profundamente en generaciones posteriores, marcando a artistas como Vincent van Gogh, quien admiraba su obra y la reinterpretó con su propia intensidad. Como él mismo afirmó: "El arte es una lucha, no un juego." Su legado perdura, recordándonos la fuerza y la belleza de la conexión humana con la tierra.
Realismo es la denominación de un estilo o movimiento pictórico que se dio en Francia a mediados del siglo XIX, cuyo principal representante es Gustave Courbet. El propio pintor fue quien acuñó el término al dar nombre al pabellón que hizo construir para una provocativa exposición de 1855, alternativa al Salón de París, bajo el título "Realismo". Allí expuso su obra El taller del pintor, considerada el manifiesto del estilo, que provocó un sonoro escándalo en los medios artísticos por su anti-academicismo y su crudeza, que se calificaba de obscenidad. Posteriormente se identificó con el movimiento especialmente a Honoré Daumier, Jean-François Millet yJules Breton, y a otros pintores (Jean-Louis-Ernest Meissonier, Henri Fantin-Latour, Thomas Couture, Jean-Léon Gerome, etc.) El crítico de arte Jules Champfleury definió teóricamente la estética del movimiento. Se suelen identificar los principios estéticos del realismo pictórico con los del realismo literario contemporáneo (Honoré de Balzac). El compromiso con las clases bajas y los movimientos políticos de izquierda (en el contexto de la revolución de 1848) marcó la sensibilidad social e ideológica de este grupo de pintores realistas, que conectaría con la vertiente más comprometida socialmente del realismo literario: el naturalismo posterior (Émile Zola).