El Modernismo (conocido como Art Nouveau en Francia, Jugendstil en Alemania, Secession en Austria y Modern Style en el mundo anglosajón) es el movimiento artístico que domina Europa entre 1890 y 1910. Es un estilo deliberadamente total y decorativo: aspira a integrar pintura, arquitectura, mobiliario, joyería, cartelería y artes gráficas en un proyecto estético común inspirado en las formas de la naturaleza.
Sus rasgos formales son inmediatamente reconocibles: líneas curvas y serpenteantes ("línea latigazo"), motivos vegetales y florales, figuras femeninas alargadas con cabelleras ondulantes, asimetría calculada, paletas que oscilan entre los pastel y los dorados. En pintura abundan los retratos alegóricos, las escenas mitológicas y los carteles publicitarios, que adquieren por primera vez rango artístico mayor.
Las figuras esenciales del modernismo pictórico son el austríaco Gustav Klimt, líder de la Secession vienesa y autor de El beso, Judith y los retratos dorados; el checo Alfons Mucha, maestro absoluto del cartel modernista con sus retratos de Sarah Bernhardt y sus alegorías; y en el cartelismo francés, Henri de Toulouse-Lautrec. En arquitectura el referente es Antoni Gaudí en Barcelona.
Las reproducciones modernistas son una opción decorativa muy versátil. El beso de Klimt es uno de los cuadros más demandados para dormitorios principales y salones; los carteles de Mucha aportan elegancia a zonas femeninas, tocadores, vestidores o estudios; las composiciones florales encajan en cualquier interior con vocación romántica.