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los detalles de nuestros cuadros marcan la diferencia
Una auténtica obra de arte

Todos nuestros cuadros son reproducciones digitales de auténticas obras de arte. Las imprimimos sobre los mejores lienzos de algodón 100% del mercado y utilizando la última tecnología de impresión para un acabado impecable. Comprueba las calidades y acabados de nuestros cuadros y te darás cuenta de la auténtica diferencia respecto a nuestros competidores.

Lienzo Algodón 100%

lienzo algodón 100% Sólo utilizamos telas 100% algodón, de los mejores fabricantes, con una densidad de 360gr/m2, para garantizar una imagen lo más real posible a la obra original. Son los mismos lienzos utilizados por los pintores y museos para las reproducciones de sus obras.
La textura del lienzo resalta la obra de arte y se consigue lo más cercano al aspecto de una pintura original.

Impresión Full HD - Fine Art - Giclée

impresion% Imprimimos las obras de arte utilizando la técnica de impresión por Giclée, la mas más avanzada actualmente, lo que permite una resolución, nitidez y colorido insuperables. Utilizamos impresoras gran formato con la más moderna tecnología y tintas ecológicas.

Bastidor de madera fabricado a medida

lienzo algodón 100% Montamos todos nuestros cuadros sobre un bastidor de madera de abeto alistonado de 3 x 3 cm / 3 x 4.5 cm. Esta madera es ideal para la fabricación de bastidores ya que al ser alistonada refuerza el bastidor y evita deformaciones del mismo debido a la tensión del lienzo.
Todos nuestros bastidores son fabricados artesanalmente a mano, uno a uno, a la medida deseada por el cliente. Van reforzados por tensores en las esquinas cortadas en inglete y, junto a su grapado en V y sus barras tensoras para medidas de más de 1 metro, garantizan un bastidor de madera duradero.

Más información sobre la Obra La Niña Virgen Dormida

Virgen niña dormida es una de las obras más emblemáticas de Francisco de Zurbarán, en ella despliega todas sus cualidades como retratista y ejerce un dominio absoluto en la intensidad expresiva del rostro de la Virgen niña. Ideal para reproducir como cuad

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La Niña Virgen Dormida

Francisco de Zurbarán

Public Domain

Manierismo

Óleo Sobre Lienzo

Ancho: 93 cm. Alto: 110 cm.

Más información sobre el pintor Francisco de Zurbarán

Zurbarán. Un nombre que evoca la España profunda, la austeridad monacal y una luz que, lejos de disipar las sombras, las define con una intensidad casi táctil. Nacido en Fuente de Cantos en 1598, su trayectoria se forjó en el vibrante Siglo de Oro, una época donde la fe católica, reafirmada por la Contrarreforma, dictaba gran parte de la producción artística. Sevilla, su principal centro de operaciones, era un hervidero de encargos religiosos, y Zurbarán supo responder con una visión singular. Lo que distingue a Zurbarán de sus contemporáneos, como el más cortesano Velázquez o el más dulce Murillo, es su capacidad para infundir una solemnidad casi escultórica a sus figuras. Sus santos y monjes no son meros personajes; son presencias corpóreas, ancladas en una realidad palpable, a menudo aisladas sobre fondos oscuros que realzan su volumen y su espiritualidad. No hay artificios superfluos; solo la esencia del ser y la fe, capturadas con un realismo que roza lo místico. Su pincel se movió con destreza dentro del barroco español, aunque su estilo se aparta de la grandilocuencia de otros para abrazar una piedad más íntima y directa. Entre sus obras más importantes, el Agnus Dei es un testimonio de su maestría. Un cordero atado, con una mirada resignada, que trasciende la simple representación animal para convertirse en un símbolo universal de sacrificio. También destacan sus series monásticas, como las de la Cartuja de Jerez, donde cada fraile parece un retrato psicológico, o la enigmática Santa Margarita de Antioquía, que muestra a la santa con atuendo de pastora, acompañada de un dragón, combinando lo mundano y lo legendario con una naturalidad sorprendente. Su género predominante fue la pintura religiosa, donde el óleo sobre lienzo le permitió construir esas figuras tan sólidas. Un detalle curioso de su carrera es que, a pesar de su fama como "el pintor de los frailes", también fue un maestro del bodegón, un género que elevó a cotas de pura poesía. Sus naturalezas muertas, como el Bodegón con cacharros, son composiciones de una simplicidad engañosa, donde cada objeto –una taza, un limón, un plato– adquiere una dignidad casi metafísica bajo su pincel. Se cuenta que, en una ocasión, un crítico de la época comentó sobre la viveza de sus objetos: "Parece que se pueden tocar". Esta habilidad para dotar de alma a lo inanimado es una de sus firmas. El legado de Zurbarán es el de un artista que, sin grandes alardes técnicos, logró una profundidad emocional y espiritual inigualable. Su obra, a menudo eclipsada por la de otros grandes del barroco español, ha sido revalorizada por su modernidad, por esa capacidad de encontrar la belleza en lo austero y lo sagrado en lo cotidiano. Hoy, sus lienzos siguen interpelándonos con su silencio elocuente y su luz dramática, recordándonos la fuerza de la fe y la dignidad del individuo. Su visión sigue siendo un faro para entender la espiritualidad del Siglo de Oro.

Más información sobre el gérero artistico Manierismo

El manierismo es un estilo artístico que predominó en Italia desde el final del Alto Renacimiento (c. 1530) hasta los comienzos del período Barroco, aproximadamente hacia el año 1600. El manierismo se originó en Venecia gracias a los mercaderes y, en Roma, gracias a los papas Julio II y León X, pero finalmente se extendió hasta España, Europa central y Europa del norte. Se trataba de una reacción anticlásica que cuestionaba la validez del ideal de belleza defendido en el Alto Renacimiento. El manierismo se preocupaba por solucionar problemas artísticos intrincados, como desnudos retratados en posturas complicadas. Las figuras en las obras manieristas tienen frecuentemente extremidades graciosas pero raramente alargadas, cabezas pequeñas y semblante estilizado, mientras sus posturas parecen difíciles o artificiales. Su origen etimológico proviene de la definición que ciertos escritores del siglo XVI, como Giorgio Vasari, para quien maniera significa todavía "personalidad artística", es decir, estilo, en el más amplio sentido de la palabra. Lo asignaban a aquellos artistas que pintaban "a la manera de...", es decir, siguiendo la línea de Miguel Ángel, Leonardo o Rafael, pero manteniendo, en principio, una clara personalidad artística. El significado peyorativo del término comenzó a utilizarse más adelante, de parte de los clasistas del siglo XVII, cuando esa "maniera" fue entendida como una fría técnica imitativa de los grandes maestros, como un ejercicio artístico rebuscado, enclichés, reducible a una serie de fórmulas. Los colores no remiten a la naturaleza, sino que son extraños, fríos, artificiales, violentamente enfrentados entre sí, en vez de apoyarse en gamas. El propio Miguel Ángel o el académico Rafael experimentaron en sus últimas obras el placer de la transgresión, desdibujando sus figuras o dejando inacabadas sus obras. Tiziano, Correggio o Giorgione someten algunas de sus pinturas a complicados simbolismos que aún no han sido descifrados, como intuimos en La tempestad, de este último. También afectó tardíamente, pero de forma genial, a El Greco. La orfebrería fue uno de los ámbitos más beneficiados por este complejo arte. Como reacción al manierismo, surgió en Italia el caravaggismo. Después de ser reemplazado por el barroquismo, fue visto decadente y degenerativo. En el siglo XX fue apreciado nuevamente por su elegancia. Entre los artistas que practicaron este estilo están Parmigianino, Beccafumi, Benvenuto Cellini, Giambologna, Giulio Romano, Rosso Fiorentino,Bronzino, Tintoretto, Arcimboldo, Hans von Aachen, Bartholomeus Spranger, Hendrick Goltzius, Vasari, Veronés, El Greco y Federico Zuccaro. En literatura se interpreta como un proceso evolutivo que afecta al as formas y a la actitud de los poetas. El cambio que afecta a las formas, por influencia de las artes.