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los detalles de nuestros cuadros marcan la diferencia
Una auténtica obra de arte

Todos nuestros cuadros son reproducciones digitales de auténticas obras de arte. Las imprimimos sobre los mejores lienzos de algodón 100% del mercado y utilizando la última tecnología de impresión para un acabado impecable. Comprueba las calidades y acabados de nuestros cuadros y te darás cuenta de la auténtica diferencia respecto a nuestros competidores.

Lienzo Algodón 100%

lienzo algodón 100% Sólo utilizamos telas 100% algodón, de los mejores fabricantes, con una densidad de 360gr/m2, para garantizar una imagen lo más real posible a la obra original. Son los mismos lienzos utilizados por los pintores y museos para las reproducciones de sus obras.
La textura del lienzo resalta la obra de arte y se consigue lo más cercano al aspecto de una pintura original.

Impresión Full HD - Fine Art - Giclée

impresion% Imprimimos las obras de arte utilizando la técnica de impresión por Giclée, la mas más avanzada actualmente, lo que permite una resolución, nitidez y colorido insuperables. Utilizamos impresoras gran formato con la más moderna tecnología y tintas ecológicas.

Bastidor de madera fabricado a medida

lienzo algodón 100% Montamos todos nuestros cuadros sobre un bastidor de madera de abeto alistonado de 3 x 3 cm / 3 x 4.5 cm. Esta madera es ideal para la fabricación de bastidores ya que al ser alistonada refuerza el bastidor y evita deformaciones del mismo debido a la tensión del lienzo.
Todos nuestros bastidores son fabricados artesanalmente a mano, uno a uno, a la medida deseada por el cliente. Van reforzados por tensores en las esquinas cortadas en inglete y, junto a su grapado en V y sus barras tensoras para medidas de más de 1 metro, garantizan un bastidor de madera duradero.

Más información sobre la Obra Dos campesinos italianos

Dos campesinos italianos

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Dos campesinos italianos

Jean-Baptiste Camille Corot

Public Domain

Realismo

Más información sobre el pintor Jean-Baptiste Camille Corot

Camille Corot, nacido en París en 1796, se erige como una figura esencial en el arte francés del siglo XIX. Su trayectoria se desarrolló en un tiempo de profundos cambios, donde la solemnidad neoclásica convivía con la emoción romántica, y las nuevas corrientes del realismo y el impresionismo comenzaban a asomar. Corot, con una mirada única, eligió la naturaleza como su gran musa, alejándose de la grandilocuencia que dominaba la escena. Lo que hace a Corot verdaderamente especial es su habilidad para entrelazar la estructura clásica, aprendida de maestros como Nicolas Poussin y Claude Lorrain, con una observación fresca y directa del mundo natural. Mientras otros artistas idealizaban o dramatizaban, él se sumergía en el estudio de la luz y la atmósfera, a menudo pintando al aire libre. Sus viajes por la campiña italiana y francesa no eran solo para bocetar, sino para capturar la esencia de un instante, la vibración del aire y la sutil paleta que solo la naturaleza ofrece. Entre sus obras que nos invitan a soñar, encontramos "Souvenir de Mortefontaine" (1864), donde la neblina y una luz suave tejen una atmósfera etérea. También "La Danse des Nymphes" (1850), que, aunque poblada de figuras mitológicas, se siente anclada en la realidad de un bosque francés. Sus paisajes van más allá de una simple vista; son estados de ánimo. Corot también exploró el retrato, como en "Femme à la perle" (1868), mostrando una delicadeza y profundidad psicológica que demuestran su versatilidad. Se le asocia principalmente con la Escuela de Barbizon y el realismo, siendo un puente hacia la modernidad impresionista. Un aspecto que revela la calidad humana de Corot es su generosidad. Gozando de una posición económica desahogada, dedicó gran parte de su fortuna a apoyar a otros artistas menos afortunados, llegando incluso a comprarles casas. Por ello, se le conocía cariñosamente como "Papa Corot". Su legado es inmenso; nos enseñó a ver el paisaje no como un mero telón de fondo, sino como un sujeto vivo, lleno de luz y emoción. "El arte es caminar en la naturaleza y ver cómo la luz juega con las formas", solía decir, una frase que encapsula su profunda filosofía. Hoy, su obra es valorada por su serenidad, su maestría tonal y su influencia duradera en la evolución del arte moderno.

Más información sobre el gérero artistico Realismo

Realismo es la denominación de un estilo o movimiento pictórico que se dio en Francia a mediados del siglo XIX, cuyo principal representante es Gustave Courbet. El propio pintor fue quien acuñó el término al dar nombre al pabellón que hizo construir para una provocativa exposición de 1855, alternativa al Salón de París, bajo el título "Realismo". Allí expuso su obra El taller del pintor, considerada el manifiesto del estilo, que provocó un sonoro escándalo en los medios artísticos por su anti-academicismo y su crudeza, que se calificaba de obscenidad. Posteriormente se identificó con el movimiento especialmente a Honoré Daumier, Jean-François Millet yJules Breton, y a otros pintores (Jean-Louis-Ernest Meissonier, Henri Fantin-Latour, Thomas Couture, Jean-Léon Gerome, etc.) El crítico de arte Jules Champfleury definió teóricamente la estética del movimiento. Se suelen identificar los principios estéticos del realismo pictórico con los del realismo literario contemporáneo (Honoré de Balzac). El compromiso con las clases bajas y los movimientos políticos de izquierda (en el contexto de la revolución de 1848) marcó la sensibilidad social e ideológica de este grupo de pintores realistas, que conectaría con la vertiente más comprometida socialmente del realismo literario: el naturalismo posterior (Émile Zola).