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Estirados acabado Estirados

Reflejados acabado Reflejados

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los detalles de nuestros cuadros marcan la diferencia
Una auténtica obra de arte

Todos nuestros cuadros son reproducciones digitales de auténticas obras de arte. Las imprimimos sobre los mejores lienzos de algodón 100% del mercado y utilizando la última tecnología de impresión para un acabado impecable. Comprueba las calidades y acabados de nuestros cuadros y te darás cuenta de la auténtica diferencia respecto a nuestros competidores.

Lienzo Algodón 100%

lienzo algodón 100% Sólo utilizamos telas 100% algodón, de los mejores fabricantes, con una densidad de 360gr/m2, para garantizar una imagen lo más real posible a la obra original. Son los mismos lienzos utilizados por los pintores y museos para las reproducciones de sus obras.
La textura del lienzo resalta la obra de arte y se consigue lo más cercano al aspecto de una pintura original.

Impresión Full HD - Fine Art - Giclée

impresion% Imprimimos las obras de arte utilizando la técnica de impresión por Giclée, la mas más avanzada actualmente, lo que permite una resolución, nitidez y colorido insuperables. Utilizamos impresoras gran formato con la más moderna tecnología y tintas ecológicas.

Bastidor de madera fabricado a medida

lienzo algodón 100% Montamos todos nuestros cuadros sobre un bastidor de madera de abeto alistonado de 3 x 3 cm / 3 x 4.5 cm. Esta madera es ideal para la fabricación de bastidores ya que al ser alistonada refuerza el bastidor y evita deformaciones del mismo debido a la tensión del lienzo.
Todos nuestros bastidores son fabricados artesanalmente a mano, uno a uno, a la medida deseada por el cliente. Van reforzados por tensores en las esquinas cortadas en inglete y, junto a su grapado en V y sus barras tensoras para medidas de más de 1 metro, garantizan un bastidor de madera duradero.

Más información sobre la Obra Fernando de Valdes

Fernando de Valdes

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Fernando de Valdes

Diego Rodríguez de Silva y Velázquez

Public Domain

Barroco

Más información sobre el pintor Diego Rodríguez de Silva y Velázquez

En el corazón del Siglo de Oro español, una época de luces y sombras, de efervescencia cultural y profundas contradicciones, emergió Diego Velázquez. Desde Sevilla, su mirada se posó en la esencia humana, no solo para replicar apariencias, sino para desentrañar la verdad psicológica de cada figura que su pincel tocaba. Lo que lo distingue de sus contemporáneos barrocos es su acercamiento al realismo. Lejos del dramatismo o la grandilocuencia, Velázquez buscaba la quietud, la dignidad en un gesto sutil, la profundidad de una mirada. Su técnica, una aparente maraña de manchas de cerca, se transforma en una visión vibrante y nítida a distancia, casi anticipando el impresionismo. Se dice que supo capturar el aire que existe entre las figuras. Su trayectoria abarca desde los bodegones de juventud, como "El Aguador de Sevilla", donde ya se aprecia su sensibilidad por la textura y la luz, hasta los complejos retratos de la corte y sus grandes pinturas de historia. "Las Meninas" es su cima, un lienzo que juega con la perspectiva y la relación entre el observador y lo observado, un espejo de la propia pintura. No olvidemos la humanidad de "La Rendición de Breda" o la audacia de "La Venus del Espejo", una rareza en la austera España de su tiempo. Se le encuadra en el Barroco, pero su voz es tan particular que trasciende cualquier etiqueta. Predominó en el retrato y la pintura de historia, usando el óleo sobre lienzo con veladuras y una pincelada suelta que construía forma y luz. En sus inicios, la sombra de Caravaggio se percibe en su tenebrismo, mientras que el contacto con Tiziano en la colección real le abrió horizontes en el color y la libertad de la pincelada. Un detalle fascinante es que Velázquez no fue solo pintor de corte; también fue aposentador mayor de palacio, un cargo exigente que, si bien le restaba tiempo para crear, le ofreció una visión íntima de la vida palaciega. Su búsqueda del hábito de la Orden de Santiago refleja su deseo de dignificar la pintura. Su legado es un faro; Goya y Manet, quien lo llamó "el pintor de los pintores", lo admiraron. Su obra sigue invitando a la contemplación, un testamento de su genio.

Más información sobre el gérero artistico Barroco

El Barroco fue un período de la historia en la cultura occidental originado por una nueva forma de concebir las artes visuales (el «estilo barroco») y que, partiendo desde diferentes contextos histórico-culturales, produjo obras en numerosos campos artísticos: literatura,arquitectura, escultura, pintura, música, ópera, danza, teatro, etc. Se manifestó principalmente en la Europa occidental, aunque debido al colonialismo también se dio en numerosas colonias de las potencias europeas, principalmente en Latinoamérica. Cronológicamente, abarcó todo el siglo XVII y principios del XVIII, con mayor o menor prolongación en el tiempo dependiendo de cada país. Se suele situar entre el Manierismo y el Rococó, en una época caracterizada por fuertes disputas religiosas entre países católicos y protestantes, así como marcadas diferencias políticas entre los Estados absolutistas y los parlamentarios, donde una incipiente burguesía empezaba a poner los cimientos del capitalismo. Como estilo artístico, el Barroco surgió a principios del siglo XVII (según otros autores a finales del XVI) en Italia —período también conocido en este país como Seicento—, desde donde se extendió hacia la mayor parte de Europa. Durante mucho tiempo (siglos XVIII yXIX) el término «barroco» tuvo un sentido peyorativo, con el significado de recargado, engañoso, caprichoso, hasta que fue posteriormente revalorizado a finales del siglo XIX porJacob Burckhardt y, en el XX, por Benedetto Croce y Eugeni d'Ors. Algunos historiadores dividen el Barroco en tres períodos: «primitivo» (1580-1630), «maduro» o «pleno» (1630-1680) y «tardío» (1680-1750). Aunque se suele entender como un período artístico específico, estéticamente el término «barroco» también indica cualquier estilo artístico contrapuesto al clasicismo, concepto introducido por Heinrich Wölfflin en 1915. Así pues, el término «barroco» se puede emplear tanto como sustantivo como adjetivo. Según este planteamiento, cualquier estilo artístico atraviesa por tres fases: arcaica, clásica y barroca. Ejemplos de fases barrocas serían el arte helenístico, el arte gótico, el romanticismo o el modernismo. El arte se volvió más refinado y ornamentado, con pervivencia de un cierto racionalismo clasicista pero adoptando formas más dinámicas y efectistas y un gusto por lo sorprendente y anecdótico, por las ilusiones ópticas y los golpes de efecto. Se observa una preponderancia de la representación realista: en una época de penuria económica, el hombre se enfrenta de forma más cruda a la realidad. Por otro lado, a menudo esta cruda realidad se somete a la mentalidad de una época turbada y desengañada, lo que se manifiesta en una cierta distorsión de las formas, en efectos forzados y violentos, fuertes contrastes de luces y sombras y cierta tendencia al desequilibrio y la exageración.