Bordes Estirados / Listo para colgar
Los 3 cm. de grosor de cada lateral del marco van impresos con una pequeña zona de la imagen cercana a los bordes, la cual es estirada para dar una sensación de continuidad de la misma.
Producto en stock / Envío gratuito inmediato
Cuadros prefabricados en cuatro medidas (pequeño, mediano, grande y extragrande), con stock continuo y con un precio reducido para que puedas tenerlo en casa en el menor tiempo posible.
Todos nuestros cuadros son reproducciones digitales de auténticas obras de arte. Las imprimimos sobre los mejores lienzos de algodón 100% del mercado y utilizando la última tecnología de impresión para un acabado impecable. Comprueba las calidades y acabados de nuestros cuadros y te darás cuenta de la auténtica diferencia respecto a nuestros competidores.
Sólo utilizamos telas 100% algodón, de los mejores fabricantes, con una densidad de 360gr/m2, para garantizar una imagen lo más real posible a la obra original. Son los mismos lienzos utilizados por los pintores y museos para las reproducciones de sus obras.
La textura del lienzo resalta la obra de arte y se consigue lo más cercano al aspecto de una pintura original.
Imprimimos las obras de arte utilizando la técnica de impresión por Giclée, la mas más avanzada actualmente, lo que permite una resolución, nitidez y colorido insuperables. Utilizamos impresoras gran formato con la más moderna tecnología y tintas ecológicas.
Montamos todos nuestros cuadros sobre un bastidor de madera de abeto alistonado de 3 x 3 cm / 3 x 4.5 cm. Esta madera es ideal para la fabricación de bastidores ya que al ser alistonada refuerza el bastidor y evita deformaciones del mismo debido a la tensión del lienzo.
Todos nuestros bastidores son fabricados artesanalmente a mano, uno a uno, a la medida deseada por el cliente. Van reforzados por tensores en las esquinas cortadas en inglete y, junto a su grapado en V y sus barras tensoras para medidas de más de 1 metro, garantizan un bastidor de madera duradero.
La mirada penetrante de Vincent Van Gogh se ofrece al espectador en este Autorretrato pintado en 1889, una ventana a la psique de un artista en plena ebullición creativa y personal. Esta obra, concebida durante su estancia en el asilo de Saint-Paul-de-Mausole en Saint-Rémy-de-Provence, es un testimonio de su incesante autoexploración. La composición se centra en el rostro del artista, enmarcado por una barba pelirroja y un cabello que se funde con el fondo. Las pinceladas, características de su estilo, son visibles y enérgicas, especialmente en el fondo arremolinado de tonos azules y verdes que parecen vibrar alrededor de su figura. Este dinamismo del fondo contrasta con la aparente quietud de su semblante, aunque la intensidad de sus ojos revela una profunda agitación interior. La paleta de colores, dominada por los azules fríos y los verdes, con toques cálidos en su barba, crea una atmósfera de introspección y tensión. Este autorretrato se inscribe en una serie de representaciones que Van Gogh realizó de sí mismo, siendo estas piezas fundamentales para comprender su evolución artística y emocional. Se sitúa firmemente dentro del Postimpresionismo, movimiento del que fue una de sus figuras más influyentes, explorando la expresión personal y la emoción a través del color y la forma. En cuadrosfamosos.es, ofrecemos una reproducción FineArt de este lienzo sobre bastidor de madera, capturando la textura y el color con una calidad que se acerca a la experiencia de museo. Es una pieza ideal para quienes buscan añadir profundidad y carácter a su espacio, invitando a la reflexión sobre la vida y el arte de Van Gogh.
Autorretrato II es una obra maestra del famoso pintor postimpresionista Vincent Willem van Gogh. Es un autorretrato al óleo que se encuentra actualmente en la colección de la Galería Nacional de Arte de Washington en D.C. Esta pintura fue realizada en 1889 en el Hospital Saint-Paul de Saint-Rémy, Francia, donde Van Gogh se sometió a tratamiento psiquiátrico. La obra destaca por su vibrante colorido y la intensidad del trazo, que dejan ver la determinación e impulso del artista.En Autorretrato II, Van Gogh se autorrepresenta con un fondo verde azulado y viste un abrigo gris con un sombrero de paja, los cuales hacen resaltar en gran medida los tonos del rostro, haciendo que sus ojos sean lo primero en llamar la atención con su mirada intensa e inquisitiva. La obra muestra como una de las principales características del maestro, la pasión que plasmó en cada pieza.Es una de las obras más famosas del pintor neerlandés, y forma parte de una serie de autorretratos que Van Gogh produjo desde 1886 hasta poco antes de su muerte. Se puede apreciar en ella la evolución estilística del artista y su compromiso con el proceso creativo. Si te interesa adquirirla, podrás encontrarla en nuestra tienda de cuadros, en la que tenemos una gran variedad de obras de arte con diferentes estilos y épocas. En cuadrosfamosos.es descubrirás los mejores cuadros del mercado y la mejor calidad que puedas imaginar.
| Título | Autorretrato |
|---|---|
| Autor | Vincent Willem Van Gogh ↗ |
| Título original | Self-Portrait |
| Género | Postimpresionismo ↗ |
| Técnica | Óleo Sobre Lienzo |
| Año | 1889 |
| Movimiento | Postimpresionismo |
| Técnica original | lienzo, óleo |
| Se conserva en | Museo de Orsay |
| Referencia | 450101000238 |
| Licencia | Public Domain ↗ |
| Más información | Ver en Wikipedia ↗ |
Van Gogh pintó este autorretrato en Saint-Rémy, un periodo en el que los modelos escaseaban y eran costosos. Para él, representarse a sí mismo no era solo una cuestión de necesidad práctica, sino también una forma de profundizar en su propia identidad y estado emocional. Se cree que utilizó un espejo para capturar su imagen, lo que a veces se refleja en ciertas asimetrías o en la dirección de su mirada, que parece ir más allá del observador, hacia su propio reflejo.
El Autorretrato de Vincent Van Gogh (1889) es una obra cargada de simbolismo, reflejando el complejo mundo interior del artista. El fondo, con sus formas ondulantes y arremolinadas en tonos azules y verdes, se interpreta a menudo como una representación visual de su mente agitada y de las turbulencias emocionales que experimentaba durante su estancia en el asilo. Este 'vórtice' psíquico contrasta con la figura del propio Van Gogh, que, aunque intensa, proyecta una cierta calma en su pose. Sus ojos, sin embargo, son el foco de la obra, transmitiendo una mezcla de introspección, melancolía y una búsqueda incesante de la verdad. Los colores fríos predominantes sugieren un estado de ánimo sombrío, mientras que los toques de naranja en su barba y cabello aportan una chispa de vida y pasión, elementos siempre presentes en su arte y su existencia.
La inspiración para este autorretrato surgió de una combinación de factores personales y artísticos. Durante su estancia en el asilo de Saint-Rémy, Van Gogh se encontró en un entorno donde el acceso a modelos era limitado. Pintarse a sí mismo se convirtió en una necesidad práctica y una oportunidad para continuar su práctica de retrato. Más allá de la conveniencia, estos autorretratos eran para Van Gogh un medio de autoanálisis y expresión de su estado psicológico. En este periodo de profunda introspección y lucha con su salud mental, el lienzo se convirtió en un espejo de su alma, permitiéndole explorar y comunicar sus emociones más íntimas a través de su distintivo lenguaje pictórico.
Este Autorretrato de Vincent Van Gogh (1889) tiene una historia de propiedad documentada. Tras su creación, la obra pasó por varias manos privadas. Se sabe que estuvo en posesión de la familia de Paul Gachet, el médico que atendió a Van Gogh en Auvers-sur-Oise, y posteriormente fue adquirido por el coleccionista suizo Emil Bührle. Finalmente, en 1986, la obra fue adquirida por el Estado francés y desde entonces forma parte de la colección permanente del Museo de Orsay en París, donde se exhibe al público.
El Autorretrato de Vincent Van Gogh (1889) se encuentra en la actualidad en el prestigioso Museo de Orsay, en París, Francia. Es una de las piezas más visitadas de su colección, atrayendo a amantes del arte de todo el mundo que desean contemplar la intensidad de la mirada del artista.
Vincent Van Gogh utilizó la técnica del óleo sobre lienzo para crear este autorretrato. Es una característica distintiva de su estilo el uso de pinceladas densas y cargadas, que otorgan una textura vibrante y una energía palpable a la superficie de la obra, haciendo que los colores se mezclen y se separen con un dinamismo único.
El fondo arremolinado, con sus tonos azules y verdes que parecen ondular, es a menudo interpretado como un reflejo del estado mental agitado de Van Gogh durante su estancia en el asilo de Saint-Rémy. Este torbellino contrasta con la aparente calma, aunque intensa, de su rostro, sugiriendo una profunda introspección y la lucha interna que el artista experimentaba en aquel periodo de su vida.
La mirada de un genio que transformó el color en emoción pura, invitándonos a sentir el mundo con cada pincelada.
Posimpresionismo o postimpresionismo es un término histórico-artístico que se aplica a los estilos pictóricos de finales del siglo XIX y principios del XX posteriores al impresionismo. Lo acuñó el crítico británico Roger Fry con motivo de…