Bordes Estirados / Listo para colgar
Los 3 cm. de grosor de cada lateral del marco van impresos con una pequeña zona de la imagen cercana a los bordes, la cual es estirada para dar una sensación de continuidad de la misma.
Producto en stock / Envío gratuito inmediato
Cuadros prefabricados en cuatro medidas (pequeño, mediano, grande y extragrande), con stock continuo y con un precio reducido para que puedas tenerlo en casa en el menor tiempo posible.
Todos nuestros cuadros son reproducciones digitales de auténticas obras de arte. Las imprimimos sobre los mejores lienzos de algodón 100% del mercado y utilizando la última tecnología de impresión para un acabado impecable. Comprueba las calidades y acabados de nuestros cuadros y te darás cuenta de la auténtica diferencia respecto a nuestros competidores.
Sólo utilizamos telas 100% algodón, de los mejores fabricantes, con una densidad de 360gr/m2, para garantizar una imagen lo más real posible a la obra original. Son los mismos lienzos utilizados por los pintores y museos para las reproducciones de sus obras.
La textura del lienzo resalta la obra de arte y se consigue lo más cercano al aspecto de una pintura original.
Imprimimos las obras de arte utilizando la técnica de impresión por Giclée, la mas más avanzada actualmente, lo que permite una resolución, nitidez y colorido insuperables. Utilizamos impresoras gran formato con la más moderna tecnología y tintas ecológicas.
Montamos todos nuestros cuadros sobre un bastidor de madera de abeto alistonado de 3 x 3 cm / 3 x 4.5 cm. Esta madera es ideal para la fabricación de bastidores ya que al ser alistonada refuerza el bastidor y evita deformaciones del mismo debido a la tensión del lienzo.
Todos nuestros bastidores son fabricados artesanalmente a mano, uno a uno, a la medida deseada por el cliente. Van reforzados por tensores en las esquinas cortadas en inglete y, junto a su grapado en V y sus barras tensoras para medidas de más de 1 metro, garantizan un bastidor de madera duradero.
La imponente imagen de una ola gigante, a punto de engullir unas frágiles embarcaciones, se ha grabado en el imaginario colectivo como uno de los iconos del arte japonés. La Gran Ola de Kanagawa, obra cumbre de Katsushika Hokusai, es mucho más que una simple estampa; es una meditación visual sobre la fuerza indomable de la naturaleza y la tenacidad humana. En esta composición, la ola domina la escena con su cresta espumosa, que asemeja garras afiladas, mientras el Monte Fuji se alza sereno y distante en el horizonte, casi empequeñecido por la furia marina. Hokusai emplea una paleta de colores limitada pero efectiva, donde el intenso azul de Prusia, una novedad en la época, confiere a la masa de agua una profundidad y un dramatismo sin precedentes. Las líneas curvas y dinámicas de la ola contrastan con la quietud geométrica del volcán, creando una tensión visual que atrapa al espectador. Los pescadores en sus barcas, ajenos a la inminente catástrofe o resignados a su destino, añaden un elemento humano a la grandiosidad del paisaje. Esta estampa forma parte de la serie "Treinta y seis vistas del Monte Fuji", un proyecto ambicioso que Hokusai emprendió en la última etapa de su dilatada carrera. A través de estas obras, el artista exploró diversas perspectivas del venerado monte, integrándolo en escenas de la vida cotidiana y paisajes naturales. La Gran Ola no solo elevó el género del Ukiyo-e a nuevas cotas artísticas, sino que también ejerció una profunda influencia en el arte occidental, especialmente entre los impresionistas. En cuadrosfamosos.es, ofrecemos una reproducción FineArt de esta estampa sobre lienzo, capturando la riqueza cromática y el detalle de la obra original. Un cuadro famoso ideal para quienes buscan una pieza con historia y una declaración estética para su espacio.
La obra maestra La Gran Ola de Kanagawa de Katsushika Hokusai, es una de las más famosas de la cultura japonesa y una de las obras de arte más reconocidas a nivel mundial. Esta icónica pintura es parte de una serie de 36 vistas del monte Fuji. Se cree que fue creada en torno a 1830 y hoy en día se encuentra en el museo Metropolitan de Nueva York.La obra está realizada con la técnica japonesa de la acuarela, llamada ukiyo-e, que se caracteriza por su simplicidad y por la utilización de colores brillantes y planos. En la obra, se presenta una gran ola que se cierne sobre unos barcos en la costa del mar de Kanagawa, en Japón. En el fondo, el monte Fuji, el pico más alto de Japón, se yergue majestuoso.Hokusai nació en Edo (la actual Tokio) y su obra fue muy influyente en la cultura japonesa y también en la occidental. La Gran Ola de Kanagawa, en particular, ha sido objeto de numerosas interpretaciones y ha sido representada en diferentes formas de arte a lo largo de los años.Si eres un amante del arte japonés, no puedes perderte la oportunidad de ver esta obra en persona. Además, el museo Metropolitan de Nueva York es un lugar icónico para visitar y se encuentra en una de las ciudades más vibrantes del mundo. La Gran Ola de Kanagawa es una obra maestra que te dejará maravillado por su belleza y por su significado histórico y cultural.
| Título | La Gran Ola de Kanagawa |
|---|---|
| Autor | Katsushika Hokusai ↗ |
| Título original | The Great Wave off Kanagawa |
| Género | Ukiyo-e / Estampa japonesa ↗ |
| Año | 1830 |
| Técnica original | azul de Prusia, papel |
| Colección | Maidstone Museum and Bentlif Art Gallery |
| Referencia | 450101000026 |
| Licencia | Public Domain ↗ |
| Más información | Ver en Wikipedia ↗ |
Uno de los aspectos más interesantes de La Gran Ola de Kanagawa es el uso del pigmento azul de Prusia. Este color, un tinte sintético de origen europeo, había llegado a Japón relativamente poco antes de la creación de la estampa. Su estabilidad y su intenso tono permitieron a Hokusai lograr una gama de azules mucho más rica y duradera de lo que era posible con los pigmentos tradicionales japoneses. Esta innovación no solo aportó una nueva dimensión visual a sus obras, sino que también refleja la apertura cultural de Japón en aquel periodo, incorporando influencias externas para enriquecer su propia expresión artística.
La Gran Ola de Kanagawa es una obra cargada de simbolismo, donde la naturaleza se presenta en su forma más poderosa y, a la vez, majestuosa. La ola, con su tamaño colosal y su movimiento implacable, encarna la fuerza incontrolable del océano y la fragilidad de la existencia humana frente a ella. Las pequeñas embarcaciones, con sus ocupantes aferrados a la vida, representan la lucha constante del hombre por sobrevivir y prosperar en un entorno a menudo hostil. Sin embargo, la presencia del Monte Fuji al fondo, aunque diminuto y distante, añade una capa de significado. El Fuji es un símbolo de eternidad, espiritualidad y la identidad japonesa. Su calma inmutable contrasta con el caos transitorio de la ola, sugiriendo que, a pesar de las adversidades y la fugacidad de la vida, hay elementos permanentes y sagrados que perduran. La estampa invita a reflexionar sobre la relación entre el ser humano y el cosmos, la impermanencia de lo material y la quietud de lo espiritual.
La inspiración principal detrás de La Gran Ola de Kanagawa, y de toda la serie "Treinta y seis vistas del Monte Fuji", fue la profunda veneración de Hokusai por el Monte Fuji. Este volcán, considerado sagrado en Japón, fue un motivo recurrente en su obra a lo largo de su vida. Hokusai buscaba capturar la esencia del Fuji desde múltiples perspectivas y en diferentes estaciones y condiciones climáticas, integrándolo en la vida cotidiana de la gente y en los paisajes que lo rodeaban. La serie también fue una respuesta a la creciente demanda de estampas de paisajes, un género que ganaba popularidad en el Japón del siglo XIX. Hokusai, con su maestría en la composición y su aguda observación, logró trascender la mera representación topográfica para infundir a sus paisajes una profunda carga emocional y filosófica.
Al ser una estampa japonesa realizada mediante la técnica de grabado en madera (Ukiyo-e), existen múltiples impresiones originales de La Gran Ola de Kanagawa. Por lo tanto, no hay un único "original" en el sentido de una pintura única. Diversos museos y colecciones alrededor del mundo poseen copias de esta obra. Por ejemplo, una de las versiones se encuentra en la colección del Maidstone Museum and Bentlif Art Gallery, como se ha verificado. Otras copias se conservan en instituciones como el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, el Museo Británico de Londres, el Museo Guimet de París y el Instituto de Arte de Chicago, entre otros. Cada una de estas estampas es considerada una obra original, aunque puedan presentar ligeras variaciones debido al proceso artesanal de impresión.
La escena de La Gran Ola de Kanagawa es una poderosa alegoría sobre la relación entre el ser humano y la naturaleza. La inmensa ola simboliza la fuerza abrumadora e impredecible del entorno natural, capaz de desafiar y empequeñecer la existencia humana. Las pequeñas embarcaciones, con sus tripulantes luchando contra las aguas, representan la vulnerabilidad y la perseverancia del hombre frente a estas fuerzas. Sin embargo, en el fondo, la presencia del Monte Fuji, un símbolo de eternidad y espiritualidad en la cultura japonesa, ofrece un contraste de calma y permanencia. Esto sugiere que, a pesar de los desafíos y la fugacidad de la vida, hay elementos inmutables y sagrados que perduran. La obra invita a la reflexión sobre la humildad ante la naturaleza y la búsqueda de la serenidad en medio del caos.
Katsushika Hokusai creó La Gran Ola de Kanagawa utilizando la técnica tradicional japonesa del Ukiyo-e, que se traduce como "imágenes del mundo flotante". Esta es una forma de grabado en madera o xilografía. El proceso implicaba que el artista dibujaba el diseño, que luego era transferido a bloques de madera. Un grabador tallaba meticulosamente la madera, dejando en relieve las áreas que debían recibir tinta. Se utilizaba un bloque diferente para cada color, y las impresiones se realizaban aplicando tinta a los bloques y presionando papel de arroz sobre ellos. Para La Gran Ola, Hokusai hizo un uso notable del azul de Prusia, un pigmento sintético relativamente nuevo en Japón en ese momento, que le permitió lograr tonos de azul vibrantes y duraderos, enriqueciendo la paleta de colores de la estampa.
Sumérgete en el Japón del periodo Edo a través de los grabados de Katsushika Hokusai II, un artista que mantuvo viva la llama del ukiyo-e con una fidelidad conmovedora.
Ukiyo-e, "pinturas del mundo flotante" o estampa japonesa. Es un género de grabados (realizados mediante xilografía o técnica de grabado en madera) producidos en Japón entre los siglos XVII y XX, entre los que se encuentran imágenes…