Bordes Estirados / Listo para colgar
Los 3 cm. de grosor de cada lateral del marco van impresos con una pequeña zona de la imagen cercana a los bordes, la cual es estirada para dar una sensación de continuidad de la misma.
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Sólo utilizamos telas 100% algodón, de los mejores fabricantes, con una densidad de 360gr/m2, para garantizar una imagen lo más real posible a la obra original. Son los mismos lienzos utilizados por los pintores y museos para las reproducciones de sus obras.
La textura del lienzo resalta la obra de arte y se consigue lo más cercano al aspecto de una pintura original.
Imprimimos las obras de arte utilizando la técnica de impresión por Giclée, la mas más avanzada actualmente, lo que permite una resolución, nitidez y colorido insuperables. Utilizamos impresoras gran formato con la más moderna tecnología y tintas ecológicas.
Montamos todos nuestros cuadros sobre un bastidor de madera de abeto alistonado de 3 x 3 cm / 3 x 4.5 cm. Esta madera es ideal para la fabricación de bastidores ya que al ser alistonada refuerza el bastidor y evita deformaciones del mismo debido a la tensión del lienzo.
Todos nuestros bastidores son fabricados artesanalmente a mano, uno a uno, a la medida deseada por el cliente. Van reforzados por tensores en las esquinas cortadas en inglete y, junto a su grapado en V y sus barras tensoras para medidas de más de 1 metro, garantizan un bastidor de madera duradero.
Pocas obras de arte evocan una sensación de vitalidad y calidez tan intensa como Los Girasoles de Vincent van Gogh. Este cuadro, un verdadero emblema del posimpresionismo, captura la esencia de la luz provenzal y la pasión desbordante de su creador. La composición, aparentemente sencilla, esconde una complejidad emocional y técnica. Van Gogh emplea una paleta dominada por los amarillos y ocres, aplicados con una pincelada densa y empastada que confiere a cada pétalo y tallo una textura casi escultórica. La energía vibrante de las flores, algunas en plena floración y otras marchitándose, se transmite a través de un dinamismo que parece hacerlas bailar en el jarrón. La luz, casi tangible, se filtra en cada detalle, transformando un bodegón floral en una explosión de vida. Pintada durante su estancia en Arlés, esta serie de girasoles representa un periodo crucial en la trayectoria del artista, marcado por la búsqueda de un lenguaje cromático propio y la experimentación con el color puro. Van Gogh veía en los girasoles un símbolo de la vida, la esperanza y la amistad, elementos que anhelaba encontrar en su 'Estudio del Sur'. Su obsesión por este motivo floral no solo decoraría su célebre Casa Amarilla, sino que también se convertiría en una de las expresiones más puras de su visión artística. Una reproducción FineArt de Los Girasoles sobre lienzo con bastidor de madera es una elección ideal para quienes desean infundir un toque de optimismo y arte en su hogar. En cuadrosfamosos.es, ofrecemos esta icónica obra con una fidelidad de color y detalle que la convierte en una pieza de calidad museo, lista para transformar cualquier espacio.
Los Girasoles de Vincent van Gogh es una de las obras más famosas e icónicas de este artista postimpresionista. La pintura de este ramo de girasoles en una jarrón amarillo es conocida por su vibrante uso del color y la técnica de aplicación densa de la pintura. Van Gogh pintó esta obra en Arles, Francia, en 1888 como una serie de pinturas de girasoles. Esta obra forma parte de la colección de la National Gallery de Londres y del Museo Van Gogh en Ámsterdam. Si buscas cuadros famosos de pintores famosos, no puedes obviar los Girasoles de Van Gogh, y su belleza y luminosidad enseguida te enamorarán. Añade este famosísimo paisaje floral a tu colección de obras de arte y convierte tu hogar en un lugar lleno de color y vitalidad.
| Título | Los Girasoles |
|---|---|
| Autor | Vincent Willem Van Gogh ↗ |
| Título original | Sunflowers |
| Género | Postimpresionismo ↗ |
| Técnica | Óleo Sobre Lienzo |
| Año | 1888 |
| Lugar de creación | Arlés |
| Movimiento | posimpresionismo |
| Técnica original | lienzo, óleo |
| Se conserva en | Sompo Museum of Art |
| Referencia | 450101000009 |
| Licencia | Public Domain ↗ |
| Más información | Ver en Wikipedia ↗ |
La serie de Los Girasoles no es una única obra, sino un conjunto de cuadros que Van Gogh pintó en Arlés entre 1888 y 1889. La versión más conocida y la que se conserva en el Sompo Museum of Art de Tokio, fue adquirida en 1987 por la compañía japonesa Yasuda Mutual Life Insurance por una cifra récord para la época, convirtiéndose en una de las pinturas más valiosas del mundo. Este cuadro es uno de los pocos que Van Gogh firmó con su nombre completo, 'Vincent', en lugar de simplemente 'Van Gogh'.
Para Vincent van Gogh, los girasoles eran mucho más que simples flores; eran un profundo símbolo de la vida, la gratitud y la búsqueda de la luz. En Arlés, bajo el sol abrasador de la Provenza, estas flores se convirtieron en la encarnación de su deseo de crear un arte vibrante y lleno de alegría. Representaban la energía vital, el ciclo de la vida desde el florecimiento hasta el marchitamiento, y la capacidad de las flores para seguir la trayectoria del sol, un gesto que el artista interpretaba como una búsqueda de la verdad y la belleza. Además, los girasoles adquirieron un significado personal para Van Gogh al decorar la habitación de su amigo Paul Gauguin en la Casa Amarilla, simbolizando la amistad y la esperanza de una comunidad artística en el sur de Francia.
La inspiración para Los Girasoles surgió del profundo deseo de Vincent van Gogh de capturar la esencia del sur de Francia y su luz. Al llegar a Arlés en 1888, el artista quedó fascinado por la intensidad del sol provenzal y la abundancia de los campos de girasoles. Estas flores, con su vibrante color amarillo, se convirtieron en el vehículo perfecto para expresar su entusiasmo y su visión de un 'Estudio del Sur', un lugar donde los artistas pudieran vivir y trabajar en comunidad. Van Gogh pintó los girasoles con la intención de decorar la 'Casa Amarilla', su hogar en Arlés, especialmente la habitación de su amigo Paul Gauguin, como un gesto de bienvenida y amistad, buscando crear un ambiente de alegría y creatividad.
La historia de propiedad de la versión de Los Girasoles que hoy reside en el Sompo Museum of Art de Tokio es particularmente notable. Tras ser pintada en Arlés en 1888, esta obra pasó por varias manos privadas antes de ser adquirida en 1987 por la compañía japonesa Yasuda Mutual Life Insurance (actualmente Sompo Japan Nipponkoa Insurance) en una subasta en Londres. La venta, que alcanzó un precio sin precedentes para la época, la convirtió en un hito en el mercado del arte y aseguró su lugar en una colección pública en Japón, donde ha sido una de las atracciones principales del museo desde entonces.
La versión más conocida de Los Girasoles de Vincent van Gogh, la que representa doce girasoles en un jarrón, se encuentra actualmente en el Sompo Museum of Art en Tokio, Japón. Es importante recordar que Van Gogh pintó varias versiones de girasoles durante su estancia en Arlés, y otras se exhiben en museos como la National Gallery de Londres y el Museo Van Gogh de Ámsterdam. Cada una de estas obras tiene sus propias particularidades y encanto, pero la de Tokio es particularmente célebre por su historia y su vibrante colorido.
Para Vincent van Gogh, los girasoles eran un símbolo cargado de significado. Representaban la vida, la esperanza y la energía del sol de la Provenza, un lugar que el artista idealizaba. A través de ellos, Van Gogh expresaba su búsqueda de la belleza y su deseo de crear un arte lleno de vitalidad. También simbolizaban la amistad, ya que pintó algunos de estos cuadros para decorar la habitación de Paul Gauguin en la Casa Amarilla de Arlés, esperando establecer una comunidad de artistas. La evolución de las flores, desde su esplendor hasta su marchitamiento, también podría interpretarse como una reflexión sobre el ciclo de la vida.
En Los Girasoles, Vincent van Gogh utilizó la técnica del óleo sobre lienzo, característica de su estilo posimpresionista. Lo que distingue su aproximación es el uso de una pincelada muy marcada y empastada, conocida como impasto. Esta técnica consiste en aplicar la pintura en capas gruesas, creando una textura visible que añade volumen y dinamismo a la superficie del cuadro. Los colores, principalmente amarillos y ocres, se aplican con una intensidad que busca capturar la luz y el calor del sol. Esta forma de pintar no solo dota a las flores de una presencia casi tridimensional, sino que también transmite la emoción y la energía del propio artista.
La mirada de un genio que transformó el color en emoción pura, invitándonos a sentir el mundo con cada pincelada.
Posimpresionismo o postimpresionismo es un término histórico-artístico que se aplica a los estilos pictóricos de finales del siglo XIX y principios del XX posteriores al impresionismo. Lo acuñó el crítico británico Roger Fry con motivo de…