Todos nuestros cuadros son reproducciones digitales de auténticas obras de arte. Las imprimimos sobre los mejores lienzos de algodón 100% del mercado y utilizando la última tecnología de impresión para un acabado impecable. Comprueba las calidades y acabados de nuestros cuadros y te darás cuenta de la auténtica diferencia respecto a nuestros competidores.
Sólo utilizamos telas 100% algodón, de los mejores fabricantes, con una densidad de 360gr/m2, para garantizar una imagen lo más real posible a la obra original. Son los mismos lienzos utilizados por los pintores y museos para las reproducciones de sus obras.
La textura del lienzo resalta la obra de arte y se consigue lo más cercano al aspecto de una pintura original.
Imprimimos las obras de arte utilizando la técnica de impresión por Giclée, la mas más avanzada actualmente, lo que permite una resolución, nitidez y colorido insuperables. Utilizamos impresoras gran formato con la más moderna tecnología y tintas ecológicas.
Montamos todos nuestros cuadros sobre un bastidor de madera de abeto alistonado de 3 x 3 cm / 3 x 4.5 cm. Esta madera es ideal para la fabricación de bastidores ya que al ser alistonada refuerza el bastidor y evita deformaciones del mismo debido a la tensión del lienzo.
Todos nuestros bastidores son fabricados artesanalmente a mano, uno a uno, a la medida deseada por el cliente. Van reforzados por tensores en las esquinas cortadas en inglete y, junto a su grapado en V y sus barras tensoras para medidas de más de 1 metro, garantizan un bastidor de madera duradero.
Lluvia sobre el puerto de Sydney
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Lluvia sobre el puerto de Sydney
Impresionismo
Arthur Streeton no solo pintó paisajes; ayudó a definir una nación a través del color y la luz. En un momento en que Europa miraba hacia las vanguardias, Streeton y sus compañeros de la Escuela de Heidelberg se embarcaron en una búsqueda igualmente audaz: plasmar la inmensidad y la luz singular del paisaje australiano. Su pincelada, a menudo suelta y vibrante, no era una mera imitación del impresionismo europeo, sino una respuesta directa a la intensidad del sol y la atmósfera de su tierra natal. Lo que hace único a Arthur Streeton es su capacidad para traducir la experiencia sensorial del "bush" australiano. Sus lienzos no solo muestran lo que se ve, sino lo que se siente: el calor seco, la inmensidad del horizonte, los tonos ocres y azules que vibran bajo un cielo implacable. Obras como "Golden Summer, Eaglemont" (1889) o "The Purple Noon's Transparent Might" (1896) son más que vistas; son declaraciones de amor a Australia, capturando su esencia con una paleta que parece respirar el aire del continente. Hay un capítulo menos explorado en su vida que revela su versatilidad. Tras años inmerso en la serenidad de la naturaleza, Arthur Streeton sirvió como artista de guerra oficial durante la Primera Guerra Mundial, documentando la cruda realidad de los frentes. Este giro, aunque alejado de sus paisajes habituales, muestra un compromiso profundo con su tiempo. A pesar de la dureza de esa experiencia, su corazón siempre regresó a la naturaleza, como él mismo expresó: "Estoy seguro de que los grandes paisajistas siempre han sido los grandes coloristas." El legado de Arthur Streeton es un pilar del arte australiano. Sus obras no son solo piezas de museo; son iconos culturales que forjaron una visión propia de la nación. Hoy, sus lienzos se valoran por su maestría técnica y por ese profundo arraigo a la tierra que tanto amó. Contemplar un Streeton es un viaje visual a la esencia de Australia, una experiencia que sigue resonando con fuerza en el siglo XXI.
Aunque el término Impresionismo se aplica en diferentes artes como la música y la literatura, su vertiente más conocida, y aquella que fue la precursora, es la pintura. El movimiento plástico impresionista se desarrolló a partir de la segunda mitad del siglo XIX en Europa —principalmente en Francia— caracterizado, a grandes rasgos, por el intento de plasmar la luz (la «impresión» visual) y el instante, sin reparar en la identidad de aquello que la proyectaba. Es decir, si sus antecesores pintaban formas con identidad, los impresionistas pintaban el momento de luz, más allá de las formas que subyacen bajo este. El movimiento fue bautizado por la crítica como impresionismo con ironía y escepticismo respecto al cuadro de Monet. Impresión: sol naciente. Siendo diametralmente opuesto a la pintura metafísica, su importancia es clave en el desarrollo del arte posterior, especialmente del postimpresionismo y las vanguardias.