Todos nuestros cuadros son reproducciones digitales de auténticas obras de arte. Las imprimimos sobre los mejores lienzos de algodón 100% del mercado y utilizando la última tecnología de impresión para un acabado impecable. Comprueba las calidades y acabados de nuestros cuadros y te darás cuenta de la auténtica diferencia respecto a nuestros competidores.
Sólo utilizamos telas 100% algodón, de los mejores fabricantes, con una densidad de 360gr/m2, para garantizar una imagen lo más real posible a la obra original. Son los mismos lienzos utilizados por los pintores y museos para las reproducciones de sus obras.
La textura del lienzo resalta la obra de arte y se consigue lo más cercano al aspecto de una pintura original.
Imprimimos las obras de arte utilizando la técnica de impresión por Giclée, la mas más avanzada actualmente, lo que permite una resolución, nitidez y colorido insuperables. Utilizamos impresoras gran formato con la más moderna tecnología y tintas ecológicas.
Montamos todos nuestros cuadros sobre un bastidor de madera de abeto alistonado de 3 x 3 cm / 3 x 4.5 cm. Esta madera es ideal para la fabricación de bastidores ya que al ser alistonada refuerza el bastidor y evita deformaciones del mismo debido a la tensión del lienzo.
Todos nuestros bastidores son fabricados artesanalmente a mano, uno a uno, a la medida deseada por el cliente. Van reforzados por tensores en las esquinas cortadas en inglete y, junto a su grapado en V y sus barras tensoras para medidas de más de 1 metro, garantizan un bastidor de madera duradero.
Retrato de Sigismondo Pandolfo Malatesta Piero della Francesca
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Retrato de Sigismondo Pandolfo Malatesta Piero della Francesca
Renacentismo
Piero della Francesca emerge en el vibrante Quattrocento italiano, una época de efervescencia intelectual y artística. Mientras otros maestros exploraban la emoción o la narrativa, Piero se sumergió en la búsqueda de la verdad a través de la forma y la luz. Su pintura no solo cuenta historias; las construye con una lógica geométrica implacable, dotando a sus figuras de una monumentalidad y una serenidad casi pétrea, que las distingue de sus contemporáneos por su rigor y su atmósfera contemplativa. Su obra cumbre, el ciclo de frescos de la Leyenda de la Vera Cruz en Arezzo, es un testimonio de su maestría narrativa y compositiva, donde cada escena se despliega con una claridad espacial asombrosa. Es en piezas como La Flagelación de Cristo donde su genio brilla con un misterio particular. La composición, matemáticamente perfecta, envuelve al espectador en una atmósfera enigmática, invitándole a desentrañar sus secretos. El Díptico de los Duques de Urbino, con sus perfiles austeros y paisajes diáfanos, es otro ejemplo de su capacidad para capturar la esencia de sus modelos con una precisión casi científica. En estas obras, la luz se convierte en un elemento constructor, modelando las formas con una delicadeza que solo él supo dominar. Lo que muchos desconocen es que Piero no fue solo un pintor; fue un matemático y geómetra consumado. Escribió tratados fundamentales como De prospectiva pingendi, donde sistematizó las reglas de la perspectiva lineal, un conocimiento que aplicó con rigor a cada pincelada. Esta faceta intelectual le valió el respeto de sus coetáneos, como Giorgio Vasari, quien afirmó: "Fue un gran maestro de la perspectiva y un pintor de gran habilidad." Su legado trasciende el Renacimiento. La claridad de su luz, la solidez de sus volúmenes y su profunda comprensión del espacio influyeron en generaciones posteriores, desde Rafael hasta los cubistas del siglo XX, quienes vieron en él un precursor de la abstracción geométrica. Hoy, su obra se valora por su belleza atemporal, su rigor intelectual y esa quietud contemplativa que sigue fascinando a quien se detiene ante ella, ofreciendo una ventana a la armonía del universo.
Renacimiento es el nombre dado a un amplio movimiento cultural que se produjo en Europa Occidental en los siglos XV y XVI. Sus principales exponentes se hallan en el campo de las artes, aunque también se produjo una renovación en las ciencias, tanto naturales como humanas. Italia fue el lugar de nacimiento y desarrollo de este movimiento. El Renacimiento fue fruto de la difusión de las ideas del humanismo, que determinaron una nueva concepción del hombre y del mundo. El nombre «renacimiento» se utilizó porque este movimiento retomaba ciertos elementos de la cultura clásica. El término se aplicó originariamente como una vuelta a los valores de la cultura grecolatina y a la contemplación libre de la naturaleza tras siglos de predominio de un tipo de mentalidad más rígida y dogmática establecida en la Europa de la Edad Media. Esta nueva etapa planteó una nueva forma de ver el mundo y al ser humano, con nuevos enfoques en los campos de las artes, la política y las ciencias, sustituyendo el teocentrismomedieval por cierto antropocentrismo. En este sentido, el historiador y artista Giorgio Vasari (1511-1574) formuló una idea determinante: el nuevo nacimiento del arte antiguo (Rinascitá), que presuponía una marcada conciencia histórica individual, fenómeno completamente nuevo en la actitud espiritual del artista. De hecho, el Renacimiento rompió, conscientemente, con la tradición artística medieval, a la que calificó como un estilo de bárbaros, que más tarde recibirá el calificativo de Gótico. Sin embargo, los cambios tanto estéticos como en cuanto a la mentalidad fueron lentos y graduales. Sin embargo el concepto actual de renacimiento será formulado por primera vez en el siglo XIX por el historiador Jules Michelet. Desde una perspectiva de la evolución artística general de Europa, el Renacimiento significó una «ruptura» con la unidad estilística que hasta ese momento había sido «supranacional». Sobre el significado del concepto de Renacimiento y sobre su cronología se ha discutido mucho; generalmente, con el término «humanismo» se indica el proceso innovador, inspirado en la Antigüedad clásica y en la consolidación de la importancia del hombre en la organización de las realidades histórica y natural que se aplicó en los siglos XV y XVI. El Renacimiento no fue un fenómeno unitario desde los puntos de vista cronológico y geográfico. Su ámbito se limitó a la cultura europea y a los territorios americanos recién descubiertos, a los que las novedades renacentistas llegaron tardíamente. Su desarrollo coincidió con el inicio de laEdad Moderna, marcada por la consolidación de los Estados europeos, los viajes transoceánicos que pusieron en contacto a Europa y América, la descomposición del feudalismo, el ascenso de la burguesía y la afirmación del capitalismo. Sin embargo, muchos de estos fenómenos rebasan por su magnitud y mayor extensión en el tiempo el ámbito renacentista.