Todos nuestros cuadros son reproducciones digitales de auténticas obras de arte. Las imprimimos sobre los mejores lienzos de algodón 100% del mercado y utilizando la última tecnología de impresión para un acabado impecable. Comprueba las calidades y acabados de nuestros cuadros y te darás cuenta de la auténtica diferencia respecto a nuestros competidores.
Sólo utilizamos telas 100% algodón, de los mejores fabricantes, con una densidad de 360gr/m2, para garantizar una imagen lo más real posible a la obra original. Son los mismos lienzos utilizados por los pintores y museos para las reproducciones de sus obras.
La textura del lienzo resalta la obra de arte y se consigue lo más cercano al aspecto de una pintura original.
Imprimimos las obras de arte utilizando la técnica de impresión por Giclée, la mas más avanzada actualmente, lo que permite una resolución, nitidez y colorido insuperables. Utilizamos impresoras gran formato con la más moderna tecnología y tintas ecológicas.
Montamos todos nuestros cuadros sobre un bastidor de madera de abeto alistonado de 3 x 3 cm / 3 x 4.5 cm. Esta madera es ideal para la fabricación de bastidores ya que al ser alistonada refuerza el bastidor y evita deformaciones del mismo debido a la tensión del lienzo.
Todos nuestros bastidores son fabricados artesanalmente a mano, uno a uno, a la medida deseada por el cliente. Van reforzados por tensores en las esquinas cortadas en inglete y, junto a su grapado en V y sus barras tensoras para medidas de más de 1 metro, garantizan un bastidor de madera duradero.
Reclining Female Nude (1914)
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Reclining Female Nude (1914)
Expresionismo
Amedeo Modigliani llegó a París en 1906, un momento de ebullición artística donde el cubismo y el fauvismo marcaban el pulso de las vanguardias. Sin embargo, Modigliani, con una visión muy particular, optó por un camino singular. No se adscribió rígidamente a ningún movimiento, prefiriendo absorber diversas influencias para destilar un estilo profundamente personal, casi una declaración de principios. Su obra se centra obsesivamente en el retrato y el desnudo, pero con una intención que va más allá de la mera semejanza. Sus figuras, con cuellos esbeltos, rostros alargados y esos ojos almendrados que a menudo carecen de pupilas, no son solo representaciones físicas. Son, en esencia, estudios psicológicos que buscan capturar el alma, la esencia más íntima del retratado. Esta estilización, que bebe tanto del arte africano y ciclídico como de la elegancia del Renacimiento italiano, le permitió crear una iconografía propia, inconfundible y siempre teñida de una melancolía sutil. Entre sus creaciones más recordadas, el "Desnudo Reclinado" (1917) es un audaz ejemplo de su sensualidad y su capacidad para dignificar el cuerpo femenino con una franqueza que, en su momento, resultó escandalosa. Sus retratos de Jeanne Hébuterne, su última compañera y musa, como "Jeanne Hébuterne con sombrero" (1918), revelan una ternura y una conexión emocional que conmueven. También son esenciales sus retratos de amigos artistas, donde su habilidad para capturar la personalidad trasciende la forma. Modigliani se movió en la órbita del arte moderno, pero siempre como un satélite con órbita propia. Un dato que a menudo se olvida es la trágica culminación de su vida. Amedeo Modigliani murió en París en 1920, a los 35 años, víctima de tuberculosis y meningitis, enfermedades agravadas por una vida de excesos y penurias. Al día siguiente, su compañera Jeanne Hébuterne, embarazada de su segundo hijo, se suicidó al arrojarse por una ventana, incapaz de soportar la pérdida. Esta historia añade una capa de romanticismo sombrío a su figura. Como dijo el crítico André Salmon, un coetáneo suyo: "El arte de Modigliani es una canción, un poema, un sueño, una visión, una oración." Su legado hoy es el de un artista que, a pesar de su corta vida, dejó una huella indeleble en la historia del arte moderno, con obras que continúan fascinando por su belleza enigmática y su profunda humanidad. Su técnica principal fue el óleo sobre lienzo, que dominó para dar vida a sus figuras etéreas.
Con sus colores violentos y su temática de soledad y de miseria, el expresionismo reflejó la amargura que invadió a los círculos artísticos e intelectuales de la Alemania prebélica, así como de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y del período de entreguerras (1918-1939). Esa amargura provocó un deseo vehemente de cambiar la vida, de buscar nuevas dimensiones a la imaginación y de renovar los lenguajes artísticos. El expresionismo defendía la libertad individual, la primacía de la expresión subjetiva, el irracionalismo, el apasionamiento y los temas prohibidos –lo morboso, demoníaco, sexual, fantástico o pervertido–. Intentó reflejar una visión subjetiva, una deformación emocional de la realidad, a través del carácter expresivo de los medios plásticos, que cobraron una significación metafísica, abriendo los sentidos al mundo interior. Entendido como una genuina expresión del alma alemana, su carácter existencialista, su anhelo metafísico y la visión trágica del ser humano en el mundo le hicieron reflejo de una concepción existencial liberada al mundo del espíritu y a la preocupación por la vida y la muerte, concepción que se suele calificar de "nórdica" por asociarse al temperamento que tópicamente se identifica con el estereotipo de los países del norte de Europa. Fiel reflejo de las circunstancias históricas en que se desarrolló, el expresionismo reveló el lado pesimista de la vida, la angustia existencial del individuo, que en la sociedad moderna, industrializada, se ve alienado, aislado. Así, mediante la distorsión de la realidad pretendían impactar al espectador, llegar a su lado más emotivo e interior. El expresionismo no fue un movimiento homogéneo, sino de gran diversidad estilística: hay un expresionismo modernista (Munch), fauvista (Rouault), cubista y futurista (Die Brücke), surrealista (Klee), abstracto (Kandinski), etc. Aunque su mayor centro de difusión se dio en Alemania, también se percibe en otros artistas europeos (Modigliani, Chagall,Soutine, Permeke) y americanos (Orozco, Rivera, Siqueiros, Portinari). En Alemania se organizó principalmente en torno a dos grupos: Die Brücke (fundado en 1905), y Der Blaue Reiter (fundado en 1911), aunque hubo algunos artistas no adscritos a ningún grupo. Después de la Primera Guerra Mundial apareció la llamada Nueva Objetividad, que si bien surgió como rechazo al individualismo expresionista defendiendo un carácter más social del arte, su distorsión formal y su colorido intenso les hacen herederos directos de la primera generación expresionista.