Todos nuestros cuadros son reproducciones digitales de auténticas obras de arte. Las imprimimos sobre los mejores lienzos de algodón 100% del mercado y utilizando la última tecnología de impresión para un acabado impecable. Comprueba las calidades y acabados de nuestros cuadros y te darás cuenta de la auténtica diferencia respecto a nuestros competidores.
Sólo utilizamos telas 100% algodón, de los mejores fabricantes, con una densidad de 360gr/m2, para garantizar una imagen lo más real posible a la obra original. Son los mismos lienzos utilizados por los pintores y museos para las reproducciones de sus obras.
La textura del lienzo resalta la obra de arte y se consigue lo más cercano al aspecto de una pintura original.
Imprimimos las obras de arte utilizando la técnica de impresión por Giclée, la mas más avanzada actualmente, lo que permite una resolución, nitidez y colorido insuperables. Utilizamos impresoras gran formato con la más moderna tecnología y tintas ecológicas.
Montamos todos nuestros cuadros sobre un bastidor de madera de abeto alistonado de 3 x 3 cm / 3 x 4.5 cm. Esta madera es ideal para la fabricación de bastidores ya que al ser alistonada refuerza el bastidor y evita deformaciones del mismo debido a la tensión del lienzo.
Todos nuestros bastidores son fabricados artesanalmente a mano, uno a uno, a la medida deseada por el cliente. Van reforzados por tensores en las esquinas cortadas en inglete y, junto a su grapado en V y sus barras tensoras para medidas de más de 1 metro, garantizan un bastidor de madera duradero.
La última cena
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La última cena
Leonardo di ser Piero da Vinci
Renacentismo
Leonardo da Vinci, un nombre que resuena con la esencia misma del Renacimiento, no fue un artista más de su tiempo. Nacido en un pequeño caserío de la Toscana en 1452, su vida transcurrió en el vibrante Quattrocento y Cinquecento italiano, una era de efervescencia cultural. Fue un periodo donde la antigüedad clásica renacía, el humanismo florecía y la exploración científica se convertía en una pasión. En este caldo de cultivo, Leonardo se movió con una curiosidad que no conocía límites. Él veía el arte y la ciencia no como mundos separados, sino como dos caras de una misma búsqueda incansable del conocimiento. Esta mirada totalizadora lo distingue de sus contemporáneos. Mientras otros maestros se enfocaban en perfeccionar la perspectiva o la anatomía, él las integraba en su pintura con una profundidad que transformaba la tela. Al mismo tiempo, su mente diseñaba máquinas voladoras, desentrañaba el flujo del agua o diseccionaba cuerpos humanos. Su técnica del sfumato, esa gradación sutil de luz y sombra que difumina los contornos, no era un simple recurso pictórico. Era el reflejo de su comprensión de cómo la luz interactúa con la atmósfera y el ojo, dotando a sus figuras de una vida y un misterio que invitan a la contemplación. Entre sus obras, la Mona Lisa permanece como un enigma que trasciende el tiempo. Su sonrisa ambigua y el paisaje envolvente de fondo siguen desafiando cualquier interpretación definitiva. La Última Cena, por su parte, es un estudio profundo de la psicología humana, capturando el instante de la revelación con una intensidad dramática que pocos han logrado igualar. El Hombre de Vitruvio no es solo un dibujo; es un manifiesto de su creencia en la armonía entre el cuerpo humano y el universo. Es un puente perfecto entre el arte y la ciencia. Leonardo se asocia firmemente con el Alto Renacimiento, donde su visión ayudó a consolidar la grandeza de la época. Sus géneros principales fueron el retrato y la pintura religiosa. Un dato que revela la singularidad de Leonardo es su peculiar hábito de escribir de derecha a izquierda, en lo que se conoce como escritura especular o "escritura en espejo". Se especula que lo hacía para evitar manchas de tinta al ser zurdo, o quizás para proteger sus ideas de miradas indiscretas. Su legado es inmenso; no solo por las obras que nos dejó, sino por la forma en que redefinió el papel del artista y del pensador. Giorgio Vasari, su biógrafo, escribió de él: "Fue en verdad un don de Dios, que no solo le dio la belleza del cuerpo, sino un espíritu tan hermoso que dondequiera que dirigiera su mente, siempre demostraba ser el más hábil y el más inteligente de todos". Hoy, su figura sigue siendo un faro de la creatividad y la curiosidad humana, un recordatorio de que los límites son a menudo autoimpuestos.
Renacimiento es el nombre dado a un amplio movimiento cultural que se produjo en Europa Occidental en los siglos XV y XVI. Sus principales exponentes se hallan en el campo de las artes, aunque también se produjo una renovación en las ciencias, tanto naturales como humanas. Italia fue el lugar de nacimiento y desarrollo de este movimiento. El Renacimiento fue fruto de la difusión de las ideas del humanismo, que determinaron una nueva concepción del hombre y del mundo. El nombre «renacimiento» se utilizó porque este movimiento retomaba ciertos elementos de la cultura clásica. El término se aplicó originariamente como una vuelta a los valores de la cultura grecolatina y a la contemplación libre de la naturaleza tras siglos de predominio de un tipo de mentalidad más rígida y dogmática establecida en la Europa de la Edad Media. Esta nueva etapa planteó una nueva forma de ver el mundo y al ser humano, con nuevos enfoques en los campos de las artes, la política y las ciencias, sustituyendo el teocentrismomedieval por cierto antropocentrismo. En este sentido, el historiador y artista Giorgio Vasari (1511-1574) formuló una idea determinante: el nuevo nacimiento del arte antiguo (Rinascitá), que presuponía una marcada conciencia histórica individual, fenómeno completamente nuevo en la actitud espiritual del artista. De hecho, el Renacimiento rompió, conscientemente, con la tradición artística medieval, a la que calificó como un estilo de bárbaros, que más tarde recibirá el calificativo de Gótico. Sin embargo, los cambios tanto estéticos como en cuanto a la mentalidad fueron lentos y graduales. Sin embargo el concepto actual de renacimiento será formulado por primera vez en el siglo XIX por el historiador Jules Michelet. Desde una perspectiva de la evolución artística general de Europa, el Renacimiento significó una «ruptura» con la unidad estilística que hasta ese momento había sido «supranacional». Sobre el significado del concepto de Renacimiento y sobre su cronología se ha discutido mucho; generalmente, con el término «humanismo» se indica el proceso innovador, inspirado en la Antigüedad clásica y en la consolidación de la importancia del hombre en la organización de las realidades histórica y natural que se aplicó en los siglos XV y XVI. El Renacimiento no fue un fenómeno unitario desde los puntos de vista cronológico y geográfico. Su ámbito se limitó a la cultura europea y a los territorios americanos recién descubiertos, a los que las novedades renacentistas llegaron tardíamente. Su desarrollo coincidió con el inicio de laEdad Moderna, marcada por la consolidación de los Estados europeos, los viajes transoceánicos que pusieron en contacto a Europa y América, la descomposición del feudalismo, el ascenso de la burguesía y la afirmación del capitalismo. Sin embargo, muchos de estos fenómenos rebasan por su magnitud y mayor extensión en el tiempo el ámbito renacentista.