Todos nuestros cuadros son reproducciones digitales de auténticas obras de arte. Las imprimimos sobre los mejores lienzos de algodón 100% del mercado y utilizando la última tecnología de impresión para un acabado impecable. Comprueba las calidades y acabados de nuestros cuadros y te darás cuenta de la auténtica diferencia respecto a nuestros competidores.
Sólo utilizamos telas 100% algodón, de los mejores fabricantes, con una densidad de 360gr/m2, para garantizar una imagen lo más real posible a la obra original. Son los mismos lienzos utilizados por los pintores y museos para las reproducciones de sus obras.
La textura del lienzo resalta la obra de arte y se consigue lo más cercano al aspecto de una pintura original.
Imprimimos las obras de arte utilizando la técnica de impresión por Giclée, la mas más avanzada actualmente, lo que permite una resolución, nitidez y colorido insuperables. Utilizamos impresoras gran formato con la más moderna tecnología y tintas ecológicas.
Montamos todos nuestros cuadros sobre un bastidor de madera de abeto alistonado de 3 x 3 cm / 3 x 4.5 cm. Esta madera es ideal para la fabricación de bastidores ya que al ser alistonada refuerza el bastidor y evita deformaciones del mismo debido a la tensión del lienzo.
Todos nuestros bastidores son fabricados artesanalmente a mano, uno a uno, a la medida deseada por el cliente. Van reforzados por tensores en las esquinas cortadas en inglete y, junto a su grapado en V y sus barras tensoras para medidas de más de 1 metro, garantizan un bastidor de madera duradero.
Los bailarines
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Los bailarines
Modernismo o Art Noveau
Arthur Bowen Davies se desmarcó con una visión singular en el vibrante panorama artístico americano de finales del siglo XIX y principios del XX. Aunque su nombre se asocia a la Escuela Ashcan, conocida por su mirada directa a la vida urbana, Davies cultivó un universo propio, profundamente personal y casi místico. Mientras sus contemporáneos retrataban el pulso de Nueva York, él se sumergía en un diálogo constante con la antigüedad y el mundo onírico, creando un puente entre el clasicismo y el simbolismo. Su obra es una invitación a la introspección, un refugio de la inmediatez. En lienzos como "Unicorns" o "Day of Good Fortune", Arthur Bowen Davies nos presenta paisajes etéreos poblados por figuras alegóricas y desnudos idealizados. Sus composiciones, a menudo impregnadas de una melancolía serena y una contemplación profunda, exploran temas universales de la existencia y la belleza, alejándose del realismo para abrazar una estética más espiritual y atemporal. Un dato que subraya la complejidad de Arthur Bowen Davies es su papel como presidente de la Asociación de Pintores y Escultores Americanos y su liderazgo en la organización del Armory Show de 1913. Esta exposición marcó un antes y un después en Estados Unidos, introduciendo las vanguardias europeas más radicales —cubismo, fauvismo, futurismo— y sacudiendo los cimientos del arte establecido. Resulta fascinante que un artista con una inclinación tan romántica y simbolista fuera la mente detrás de la presentación de estas corrientes que desafiaban lo convencional. El legado de Arthur Bowen Davies, quien falleció en Florencia en 1928, es el de un visionario que, a pesar de su estilo distintivo, fue fundamental para la apertura de América a nuevas ideas artísticas. Su obra, aunque a veces eclipsada por la magnitud del Armory Show, sigue siendo un testimonio de la búsqueda de la belleza ideal y la expresión de lo inefable. Como el crítico Royal Cortissoz comentó sobre él: "Es un poeta de la forma, un pintor de sueños y de la gracia". Su arte ofrece una perspectiva única sobre la transición del arte americano hacia la modernidad, manteniendo siempre un pie en lo eterno.
Modernismo es el término con el que se designa a una corriente de renovación artística desarrollada a finales del siglo xix y principios del xx, durante el periodo denominado fin de siècle y belle époque. En distintos países recibió diversas denominaciones: Art Nouveau –en Bélgica y Francia–, Jugendstil –en Alemania y países nórdicos–, Sezession –en Austria–, Modern Style –en los países anglosajones–, Nieuwe Kunst –en Países Bajos– y Liberty o Floreale –en Italia–. Todas estas denominaciones hacen referencia a la intención de crear un arte nuevo, joven, libre y moderno, que representara una ruptura con los estilos dominantes en la época, tanto los de tradición academicista (el historicismo o el eclecticismo) como los rupturistas (realismo o impresionismo). En la estética nueva que se trató de crear predominaba la inspiración en la naturaleza a la vez que se incorporaban novedades derivadas de la revolución industrial, como el hierro y el cristal, superando la pobre estética de la arquitectura del hierro de mediados del siglo xix.