Todos nuestros cuadros son reproducciones digitales de auténticas obras de arte. Las imprimimos sobre los mejores lienzos de algodón 100% del mercado y utilizando la última tecnología de impresión para un acabado impecable. Comprueba las calidades y acabados de nuestros cuadros y te darás cuenta de la auténtica diferencia respecto a nuestros competidores.
Sólo utilizamos telas 100% algodón, de los mejores fabricantes, con una densidad de 360gr/m2, para garantizar una imagen lo más real posible a la obra original. Son los mismos lienzos utilizados por los pintores y museos para las reproducciones de sus obras.
La textura del lienzo resalta la obra de arte y se consigue lo más cercano al aspecto de una pintura original.
Imprimimos las obras de arte utilizando la técnica de impresión por Giclée, la mas más avanzada actualmente, lo que permite una resolución, nitidez y colorido insuperables. Utilizamos impresoras gran formato con la más moderna tecnología y tintas ecológicas.
Montamos todos nuestros cuadros sobre un bastidor de madera de abeto alistonado de 3 x 3 cm / 3 x 4.5 cm. Esta madera es ideal para la fabricación de bastidores ya que al ser alistonada refuerza el bastidor y evita deformaciones del mismo debido a la tensión del lienzo.
Todos nuestros bastidores son fabricados artesanalmente a mano, uno a uno, a la medida deseada por el cliente. Van reforzados por tensores en las esquinas cortadas en inglete y, junto a su grapado en V y sus barras tensoras para medidas de más de 1 metro, garantizan un bastidor de madera duradero.
Santa Clara
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Santa Clara
Barroco
Alonso Cano, nacido en la Granada de 1601, se erige como una de las voces más singulares del Barroco español. Fue un artista que se negó a encasillarse, dominando con idéntica maestría la pintura, la escultura y la arquitectura. Su tiempo, marcado por el fervor de la Contrarreforma, demandaba un arte emotivo y didáctico, pero Cano supo infundirle un sello personal, una serenidad y una contención que lo apartaban del dramatismo más exacerbado de muchos de sus contemporáneos. Lo que realmente distingue a Alonso Cano es esa visión integral de la obra de arte. No se limitaba a una disciplina; concebía cada proyecto como un todo. Sus Inmaculadas, por ejemplo, no son meras representaciones; son visiones de una belleza idealizada y una pureza conmovedora. En ellas, se percibe un dominio del color y la luz que se fusiona con una sensibilidad profundamente española y una delicadeza en el modelado que es puramente suya. Sus esculturas, como el sobrecogedor Cristo de la Clemencia de la Catedral de Granada, muestran el dolor con una contención que lo hace aún más impactante, lejos de la teatralidad barroca más común. Cano fue un hombre de carácter fuerte, lo que le valió no pocas controversias. Una de las anécdotas más sorprendentes de su vida ocurrió en 1644, cuando fue acusado del asesinato de su esposa, María Magdalena de Viedma. Fue encarcelado y torturado, pero finalmente absuelto, un episodio que revela la turbulencia de su existencia personal, pero que no mermó su genio creativo. Este incidente, lejos de opacar su carrera, añade una capa de misterio a la figura de un artista que vivió al límite de su tiempo. Su legado es el de un artista total, un "Miguel Ángel de España", como lo llamó el cronista Lázaro Díaz del Valle. Su obra sigue siendo un testimonio de la riqueza del Barroco andaluz, un puente entre la tradición y una modernidad incipiente. Sus pinturas y esculturas, con su equilibrio entre lo terrenal y lo espiritual, continúan fascinando por su elegancia y su honda humanidad, invitándonos a una contemplación pausada que trasciende el mero virtuosismo técnico.
El Barroco fue un período de la historia en la cultura occidental originado por una nueva forma de concebir las artes visuales (el «estilo barroco») y que, partiendo desde diferentes contextos histórico-culturales, produjo obras en numerosos campos artísticos: literatura,arquitectura, escultura, pintura, música, ópera, danza, teatro, etc. Se manifestó principalmente en la Europa occidental, aunque debido al colonialismo también se dio en numerosas colonias de las potencias europeas, principalmente en Latinoamérica. Cronológicamente, abarcó todo el siglo XVII y principios del XVIII, con mayor o menor prolongación en el tiempo dependiendo de cada país. Se suele situar entre el Manierismo y el Rococó, en una época caracterizada por fuertes disputas religiosas entre países católicos y protestantes, así como marcadas diferencias políticas entre los Estados absolutistas y los parlamentarios, donde una incipiente burguesía empezaba a poner los cimientos del capitalismo. Como estilo artístico, el Barroco surgió a principios del siglo XVII (según otros autores a finales del XVI) en Italia —período también conocido en este país como Seicento—, desde donde se extendió hacia la mayor parte de Europa. Durante mucho tiempo (siglos XVIII yXIX) el término «barroco» tuvo un sentido peyorativo, con el significado de recargado, engañoso, caprichoso, hasta que fue posteriormente revalorizado a finales del siglo XIX porJacob Burckhardt y, en el XX, por Benedetto Croce y Eugeni d'Ors. Algunos historiadores dividen el Barroco en tres períodos: «primitivo» (1580-1630), «maduro» o «pleno» (1630-1680) y «tardío» (1680-1750). Aunque se suele entender como un período artístico específico, estéticamente el término «barroco» también indica cualquier estilo artístico contrapuesto al clasicismo, concepto introducido por Heinrich Wölfflin en 1915. Así pues, el término «barroco» se puede emplear tanto como sustantivo como adjetivo. Según este planteamiento, cualquier estilo artístico atraviesa por tres fases: arcaica, clásica y barroca. Ejemplos de fases barrocas serían el arte helenístico, el arte gótico, el romanticismo o el modernismo. El arte se volvió más refinado y ornamentado, con pervivencia de un cierto racionalismo clasicista pero adoptando formas más dinámicas y efectistas y un gusto por lo sorprendente y anecdótico, por las ilusiones ópticas y los golpes de efecto. Se observa una preponderancia de la representación realista: en una época de penuria económica, el hombre se enfrenta de forma más cruda a la realidad. Por otro lado, a menudo esta cruda realidad se somete a la mentalidad de una época turbada y desengañada, lo que se manifiesta en una cierta distorsión de las formas, en efectos forzados y violentos, fuertes contrastes de luces y sombras y cierta tendencia al desequilibrio y la exageración.