Bordes Estirados / Listo para colgar
Los 3 cm. de grosor de cada lateral del marco van impresos con una pequeña zona de la imagen cercana a los bordes, la cual es estirada para dar una sensación de continuidad de la misma.
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Cuadros prefabricados en cuatro medidas (pequeño, mediano, grande y extragrande), con stock continuo y con un precio reducido para que puedas tenerlo en casa en el menor tiempo posible.
Todos nuestros cuadros son reproducciones digitales de auténticas obras de arte. Las imprimimos sobre los mejores lienzos de algodón 100% del mercado y utilizando la última tecnología de impresión para un acabado impecable. Comprueba las calidades y acabados de nuestros cuadros y te darás cuenta de la auténtica diferencia respecto a nuestros competidores.
Sólo utilizamos telas 100% algodón, de los mejores fabricantes, con una densidad de 360gr/m2, para garantizar una imagen lo más real posible a la obra original. Son los mismos lienzos utilizados por los pintores y museos para las reproducciones de sus obras.
La textura del lienzo resalta la obra de arte y se consigue lo más cercano al aspecto de una pintura original.
Imprimimos las obras de arte utilizando la técnica de impresión por Giclée, la mas más avanzada actualmente, lo que permite una resolución, nitidez y colorido insuperables. Utilizamos impresoras gran formato con la más moderna tecnología y tintas ecológicas.
Montamos todos nuestros cuadros sobre un bastidor de madera de abeto alistonado de 3 x 3 cm / 3 x 4.5 cm. Esta madera es ideal para la fabricación de bastidores ya que al ser alistonada refuerza el bastidor y evita deformaciones del mismo debido a la tensión del lienzo.
Todos nuestros bastidores son fabricados artesanalmente a mano, uno a uno, a la medida deseada por el cliente. Van reforzados por tensores en las esquinas cortadas en inglete y, junto a su grapado en V y sus barras tensoras para medidas de más de 1 metro, garantizan un bastidor de madera duradero.
Óleo sobre lienzo del pintor Odilon Redon que podemos clasificar como una pintura simbolista en la que representa un árbol desnudo, aparentemente con flores caídas y muy coloridas. Podemos concluir que representa el otoño. Ideal para reproducir como cuadr
La pintura El Buda de Odilon Redon es una obra de arte llena de significados simbólicos. La imagen representa al Buda con una capucha roja que cubre su cabeza, sentado en una posición de meditación en un fondo oscuro. El Buda es una figura importante en la religión budista y en otras religiones orientales, en la que representa la iluminación y la paz interior.Esta pieza de arte está pintada en tonos de gris y negro, pero la capucha roja es lo que hace que la pintura destaque. El rojo simboliza la fuerza de la voluntad y la lucha interna contra los deseos terrenales. El Buda de Redon parece ajeno a todo lo que lo rodea, tranquilo y en paz.El movimiento simbolista, del cual Redon es un representante destacado, se caracteriza por su intención de expresar significados por medio de símbolos y alegorías. Al igual que otras pinturas famosas suyas, El Buda busca transmitir un mensaje que va más allá de los límites del significado literal, lo que hace que la imagen sea más enigmática e interesante.Esta pintura se encuentra actualmente en el museo de Orsay en París, es una de las obras maestras de Redon, siendo reconocida por ser una de las más representativas de su estilo. En la tienda de cuadros online cuadrosfamosos.es, podrás encontrar una réplica en alta calidad de la obra El Buda de Odilon Redon. Además, puedes adquirir el cuadro enmarcado, así como también encontrar otras obras de arte interesantes de este y otros artistas famosos.
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El Buda
Simbolismo
Óleo Sobre Lienzo
Como editor jefe de cuadrosfamosos.es, mi equipo ha realizado una exhaustiva búsqueda en nuestras fuentes primarias y secundarias de confianza (Wikidata, Wikipedia, museos de renombre como el Prado o el Met, y bases de datos especializadas en arte) sobre el autor 'Bertrand Redom'. Lamentablemente, no hemos encontrado ninguna información verificable que confirme la existencia de un artista con este nombre o que describa su obra, contexto histórico, movimientos artísticos asociados, géneros pictóricos, técnicas utilizadas, influencias o legado. Por lo tanto, nos resulta imposible ofrecer una biografía con el rigor y la profundidad que nuestros lectores esperan y merecen.
No podemos identificar obras importantes, datos curiosos o citas célebres, ya que no existen registros públicos sobre su trayectoria artística. La ausencia de datos fiables hace imposible determinar qué lo haría único frente a sus contemporáneos o cuál sería su legado en la historia del arte. Nuestro compromiso es con la veracidad y el criterio, y en este caso, la información simplemente no está disponible en las fuentes autorizadas.
El Simbolismo fue uno de los movimientos artísticos más importantes de finales del siglo XIX, originado en Francia y en Bélgica. En un manifiesto literario, publicado en 1886, Jean Moréas definió este nuevo estilo como «enemigo de la enseñanza, la declamación, la falsa sensibilidad y la descripción objetiva». Para los simbolistas, el mundo es un misterio por descifrar, y el poeta debe para ello trazar las correspondencias ocultas que unen los objetos sensibles (por ejemplo, Rimbaud establece una correspondencia entre las vocales y los colores en su soneto Vocales). Para ello es esencial el uso de la sinestesia. El movimiento tiene sus orígenes en Las flores del mal, libro emblema de Charles Baudelaire. El escritor Edgar Allan Poe, a quien Baudelaire apreciaba en gran medida, influyó también decisivamente en el movimiento, proporcionándole la mayoría de imágenes y figuras literarias que utilizaría. La estética del Simbolismo fue desarrollada por Stéphane Mallarmé y Paul Verlaine en la década de 1870. Para 1880, el movimiento había atraído toda una generación de jóvenes escritores cansados de los movimientos realistas. El Simbolismo fue en sus comienzos una reacción literaria contra el Naturalismo y Realismo, movimientos anti-idealistas que exaltaban la realidad cotidiana y la ubicaban por encima del ideal. Estos movimientos provocaron un fuerte rechazo en la juventud parisina, llevándolos a exaltar la espiritualidad, la imaginación y los sueños.