Todos nuestros cuadros son reproducciones digitales de auténticas obras de arte. Las imprimimos sobre los mejores lienzos de algodón 100% del mercado y utilizando la última tecnología de impresión para un acabado impecable. Comprueba las calidades y acabados de nuestros cuadros y te darás cuenta de la auténtica diferencia respecto a nuestros competidores.
Sólo utilizamos telas 100% algodón, de los mejores fabricantes, con una densidad de 360gr/m2, para garantizar una imagen lo más real posible a la obra original. Son los mismos lienzos utilizados por los pintores y museos para las reproducciones de sus obras.
La textura del lienzo resalta la obra de arte y se consigue lo más cercano al aspecto de una pintura original.
Imprimimos las obras de arte utilizando la técnica de impresión por Giclée, la mas más avanzada actualmente, lo que permite una resolución, nitidez y colorido insuperables. Utilizamos impresoras gran formato con la más moderna tecnología y tintas ecológicas.
Montamos todos nuestros cuadros sobre un bastidor de madera de abeto alistonado de 3 x 3 cm / 3 x 4.5 cm. Esta madera es ideal para la fabricación de bastidores ya que al ser alistonada refuerza el bastidor y evita deformaciones del mismo debido a la tensión del lienzo.
Todos nuestros bastidores son fabricados artesanalmente a mano, uno a uno, a la medida deseada por el cliente. Van reforzados por tensores en las esquinas cortadas en inglete y, junto a su grapado en V y sus barras tensoras para medidas de más de 1 metro, garantizan un bastidor de madera duradero.
Antorchada
420101005630
Antorchada
Adolphe Joseph Thomas Monticelli
Romanticismo
Adolphe Monticelli, nacido en Marsella en 1824, es una de esas figuras que desafían la clasificación fácil, un espíritu libre que pintó al margen de las corrientes de su tiempo. En un siglo XIX que viraba del Romanticismo al Impresionismo, Monticelli forjó un lenguaje propio, casi visionario, que hoy reconocemos como un puente hacia la modernidad. Su arte no buscaba la fidelidad a la realidad, sino la evocación de un mundo interior, de fantasía y melancolía. Lo que realmente distingue a Monticelli es su audacia con el color y la materia. Sus lienzos son una explosión de empaste denso, casi escultórico, donde la pintura se aplica con una libertad inusitada para la época. No se trataba de capturar la luz fugaz como los impresionistas, sino de crearla desde la propia pasta, haciendo que la superficie vibrara con una intensidad cromática única. Obras como "La Cour de la Reine" o sus numerosos bodegones florales son ejemplos perfectos de esta técnica, donde cada pincelada construye una atmósfera rica y envolvente. Su vida fue tan singular como su arte. A menudo vivió en la pobreza, con una existencia bohemia que lo mantuvo alejado de los salones parisinos y las modas imperantes. Esta independencia le permitió explorar sin ataduras. Un dato revelador de su impacto es la profunda admiración que Vincent van Gogh sentía por él. Van Gogh, al llegar al sur de Francia, buscó activamente la obra de Monticelli y llegó a decir: "Monticelli, sabes, me hizo pensar en el sol del sur". Esta conexión es vital, pues Monticelli liberó el color y la pincelada mucho antes de que otros lo hicieran, anticipando el Postimpresionismo. Hoy, la obra de Monticelli se valora por su originalidad y su papel como eslabón entre el Romanticismo y las vanguardias. Sus cuadros, que en su momento fueron incomprendidos, son ahora apreciados por su expresividad y su capacidad para transformar la realidad en una experiencia puramente pictórica. Es un artista que, sin buscarlo, abrió puertas a la experimentación que definiría el arte moderno, dejando un legado de color y textura que sigue cautivando.
La pintura romántica sucede a la pintura neoclásica de finales del XVIII, con unos nuevos gustos desarrollados por todas las facetas artísticas del Romanticismo como la literatura, la filosofía y la arquitectura. Está hermanada con los movimientos sociales y políticos, que ganaron cuerpo con la Revolución francesa. El término romántico, surgido en Inglaterra en el siglo XVII para referirse a la novela, fue adaptado a principios del siglo XIX a las artes plásticas, en contraposición al neoclasicismo imperante. El romanticismo en la pintura se extiende desde 1770 hasta 1870, prácticamente cien años, distinguiéndose tres periodos: 1770-1820 o prerromanticismo- El apogeo del romanticismo pictórico se da, aproximadamente, entre 1820 (hay fuentes que señalan 1815) y 1850 (o, por adoptar una fecha simbólica, 1848).- 1850-1870 o tradición post-romántica. Cada uno de estos períodos posee sus particularidades en cuanto lugares en que se desarrolló o artistas que lo adoptaron.