Todos nuestros cuadros son reproducciones digitales de auténticas obras de arte. Las imprimimos sobre los mejores lienzos de algodón 100% del mercado y utilizando la última tecnología de impresión para un acabado impecable. Comprueba las calidades y acabados de nuestros cuadros y te darás cuenta de la auténtica diferencia respecto a nuestros competidores.
Sólo utilizamos telas 100% algodón, de los mejores fabricantes, con una densidad de 360gr/m2, para garantizar una imagen lo más real posible a la obra original. Son los mismos lienzos utilizados por los pintores y museos para las reproducciones de sus obras.
La textura del lienzo resalta la obra de arte y se consigue lo más cercano al aspecto de una pintura original.
Imprimimos las obras de arte utilizando la técnica de impresión por Giclée, la mas más avanzada actualmente, lo que permite una resolución, nitidez y colorido insuperables. Utilizamos impresoras gran formato con la más moderna tecnología y tintas ecológicas.
Montamos todos nuestros cuadros sobre un bastidor de madera de abeto alistonado de 3 x 3 cm / 3 x 4.5 cm. Esta madera es ideal para la fabricación de bastidores ya que al ser alistonada refuerza el bastidor y evita deformaciones del mismo debido a la tensión del lienzo.
Todos nuestros bastidores son fabricados artesanalmente a mano, uno a uno, a la medida deseada por el cliente. Van reforzados por tensores en las esquinas cortadas en inglete y, junto a su grapado en V y sus barras tensoras para medidas de más de 1 metro, garantizan un bastidor de madera duradero.
Tormenta de nieve Madison Square
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Tormenta de nieve Madison Square
Impresionismo
Childe Hassam nos invita a un viaje visual por la América de finales del siglo XIX y principios del XX, una nación en plena ebullición. Su pincel no se limitó a imitar las tendencias europeas, sino que supo infundir al impresionismo una identidad marcadamente estadounidense. Nacido en Dorchester, Massachusetts, en 1859, su formación inicial como grabador le dio una base sólida en el dibujo, que luego aplicaría con una soltura envidiable a la pintura. Su paso por París a finales de la década de 1880 fue un punto de inflexión. Allí, absorbió la luz y el color de maestros como Claude Monet y Camille Pissarro. Sin embargo, al regresar a casa, Childe Hassam no pintó campos de amapolas franceses. En su lugar, capturó la vibrante energía de Nueva York y la serena belleza de la costa de Nueva Inglaterra. Sus paisajes urbanos, como "Washington Arch, Spring" o "Boston Common at Twilight", son ventanas a la atmósfera cambiante de la vida moderna, con una luminosidad y un cromatismo muy personales. Una de sus series más singulares, y quizás menos conocida, es la de las "Avenue of the Allies", creada durante la Primera Guerra Mundial. En estas obras, Childe Hassam transformó la Quinta Avenida de Nueva York, engalanada con banderas aliadas, en un lienzo de fervor patriótico. Es fascinante cómo elevó un símbolo nacional, la bandera, a la categoría de motivo impresionista, algo que pocos se atrevieron a hacer con tanta audacia, como vemos en "The Avenue in the Rain". Este enfoque lo distingue, dándole una voz propia dentro del impresionismo. El valor de Childe Hassam reside en su habilidad para adaptar y americanizar el impresionismo, tendiendo un puente entre la tradición europea y la naciente identidad visual de Estados Unidos. Sus obras hoy se aprecian por su luz, su composición dinámica y su capacidad para transmitir la esencia de un lugar y un momento. Como él mismo expresó: "El hombre que intenta decir algo en color y forma es un poeta". Childe Hassam, sin duda, lo fue, y su legado sigue siendo una parte vibrante de la historia del arte americano.
Aunque el término Impresionismo se aplica en diferentes artes como la música y la literatura, su vertiente más conocida, y aquella que fue la precursora, es la pintura. El movimiento plástico impresionista se desarrolló a partir de la segunda mitad del siglo XIX en Europa —principalmente en Francia— caracterizado, a grandes rasgos, por el intento de plasmar la luz (la «impresión» visual) y el instante, sin reparar en la identidad de aquello que la proyectaba. Es decir, si sus antecesores pintaban formas con identidad, los impresionistas pintaban el momento de luz, más allá de las formas que subyacen bajo este. El movimiento fue bautizado por la crítica como impresionismo con ironía y escepticismo respecto al cuadro de Monet. Impresión: sol naciente. Siendo diametralmente opuesto a la pintura metafísica, su importancia es clave en el desarrollo del arte posterior, especialmente del postimpresionismo y las vanguardias.