+ -

cuadro en una sola pieza

dividir cuadro en 2 piezas

cuadro de dos piezas

dividir cuadro en 3 piezas

cuadro de tres piezas

cuadro compuesto por tres piezas

dividir cuadro en 4 piezas

cuadro de cuatro piezas

cuadro compuesto por cuatro piezas

cuadro compuesto por cuatro piezas

Estirados acabado Estirados

Reflejados acabado Reflejados

Continuados acabado Continuados

Blanco acabado Blanco

Negro acabado Negro


los detalles de nuestros cuadros marcan la diferencia
Una auténtica obra de arte

Todos nuestros cuadros son reproducciones digitales de auténticas obras de arte. Las imprimimos sobre los mejores lienzos de algodón 100% del mercado y utilizando la última tecnología de impresión para un acabado impecable. Comprueba las calidades y acabados de nuestros cuadros y te darás cuenta de la auténtica diferencia respecto a nuestros competidores.

Lienzo Algodón 100%

lienzo algodón 100% Sólo utilizamos telas 100% algodón, de los mejores fabricantes, con una densidad de 360gr/m2, para garantizar una imagen lo más real posible a la obra original. Son los mismos lienzos utilizados por los pintores y museos para las reproducciones de sus obras.
La textura del lienzo resalta la obra de arte y se consigue lo más cercano al aspecto de una pintura original.

Impresión Full HD - Fine Art - Giclée

impresion% Imprimimos las obras de arte utilizando la técnica de impresión por Giclée, la mas más avanzada actualmente, lo que permite una resolución, nitidez y colorido insuperables. Utilizamos impresoras gran formato con la más moderna tecnología y tintas ecológicas.

Bastidor de madera fabricado a medida

lienzo algodón 100% Montamos todos nuestros cuadros sobre un bastidor de madera de abeto alistonado de 3 x 3 cm / 3 x 4.5 cm. Esta madera es ideal para la fabricación de bastidores ya que al ser alistonada refuerza el bastidor y evita deformaciones del mismo debido a la tensión del lienzo.
Todos nuestros bastidores son fabricados artesanalmente a mano, uno a uno, a la medida deseada por el cliente. Van reforzados por tensores en las esquinas cortadas en inglete y, junto a su grapado en V y sus barras tensoras para medidas de más de 1 metro, garantizan un bastidor de madera duradero.

Más información sobre la Obra Juramento de los Horacio

Juramento de los Horacio

420101002563

Juramento de los Horacio

Jacques-Louis David

Public Domain

Neoclasicismo

Más información sobre el pintor Jacques-Louis David

Jacques-Louis David no fue solo un pintor; fue un sismógrafo de su tiempo, un artista cuya obra resuena con la furia y la pasión de la Revolución Francesa. Emergente cuando el Rococó languidecía en frivolidad, David se alzó como el estandarte del Neoclasicismo, un estilo que buscaba la pureza, la claridad y la virtud de la Antigüedad clásica, contrastando con la ligereza de la corte borbónica. Su pincel no solo capturó la realidad, sino que la interpretó con una intensidad moral y política que pocos artistas han igualado. Su capacidad para fusionar la estética clásica con la urgencia del presente lo hace único. Sus obras no eran meras representaciones históricas; eran manifiestos. En "El juramento de los Horacios" (1784), por ejemplo, no solo vemos una escena romana, sino una llamada a la lealtad y al sacrificio por la patria que resonó profundamente en la Francia prerrevolucionaria, un eco de los valores cívicos que David tanto admiraba. "La muerte de Marat" (1793) transformó a un líder jacobino asesinado en un mártir laico, un icono de la Revolución con una composición que evoca la piedad cristiana, un testimonio de su compromiso y su habilidad para elevar la tragedia a la categoría de mito. David definió el Neoclasicismo, dándole forma y propósito. Su género predominante fue la pintura de historia, aunque sus retratos, como el de Madame Récamier, muestran una elegancia y una introspección que van más allá de la mera representación. La técnica que dominó fue el óleo sobre lienzo, con un dibujo preciso y una paleta sobria, características que otorgan a sus composiciones una fuerza y una claridad inconfundibles. Más tarde, "La coronación de Napoleón" (1805-1807) se erigiría como una monumental obra de propaganda imperial, donde la solemnidad y el orden neoclásico se ponen al servicio del poder. Un dato que a menudo se pasa por alto es su compromiso físico con la política: David no solo pintó la Revolución, sino que la vivió activamente, llegando a firmar órdenes de arresto durante el Terror. Esta implicación le costaría el exilio a Bruselas tras la caída de Napoleón, un destino que selló su vida pero no su influencia. Sus influencias se rastrean en maestros como Nicolas Poussin y Caravaggio, de quienes tomó la fuerza dramática y la composición rigurosa, adaptándolas a su propia visión. Su legado es inmenso; no solo definió el Neoclasicismo, sino que sentó las bases para la pintura académica del siglo XIX. Su visión del arte como una herramienta moral sigue siendo un punto de debate y admiración. Como él mismo afirmó: "La pintura no es un arte decorativo. Es un instrumento de moralidad."

Más información sobre el gérero artistico Neoclasicismo

El término Neoclasicismo (del griego "neos"-????, latín "classicus" y griego "ismos"-?sµ??) surgió en el siglo XVIII para denominar de forma peyorativa al movimiento estético que venía a reflejar en las artes los principios intelectuales de la Ilustración, que desde mediados del siglo XVIII se venían produciendo en la filosofía, y que consecuentemente se habían transmitido a todos los ámbitos de la cultura. Sin embargo, coincidiendo con el ocaso de Napoleón Bonaparte, el Neoclasicismo fue perdiendo adeptos en favor del Romanticismo. Con el deseo de recuperar las huellas del pasado se pusieron en marcha expediciones para conocer las obras antiguas en sus lugares de origen. La que en 1749 emprendió desde Francia el arquitecto Jacques-Germain Soufflot, dio lugar a la publicación en 1754 de las Observations sur les antiquités de la ville d'Herculaneum, una referencia imprescindible para la formación de los artistas neoclásicos franceses. En Inglaterra la Society of Dilettanti (Sociedad de Amateurs) subvencionó campañas arqueológicas para conocer las ruinas griegas y romanas. De estas expediciones nacieron libros como: Le Antichitá di Ercolano (1757-1792) elaborada publicación financiada por el Rey de Nápoles (luego Carlos III de España), que sirvieron de fuente de inspiración para los artistas de esta época, a pesar de su escasa divulgación. También hay que valorar el papel que desempeñó Roma como lugar de cita para viajeros y artistas de toda Europa e incluso de América. En la ciudad se visitaban las ruinas, se intercambiaban ideas y cada uno iba adquiriendo un bagaje cultural que llevaría de vuelta a su tierra de origen. Allí surgió en 1690 la llamada Academia de la Arcadia o Arcades de Roma, que con sus numerosas sucursales o coloniae por toda Italia y su apuesta por el equilibrio de los modelos clásicos y la claridad y la sencillez impulsó la estética neoclásica. La villa romana se convirtió en un centro de peregrinaje donde viajeros, críticos, artistas y eruditos acudían con la intención de ilustrarse en su arquitectura clásica. Entre ellos estaba el prusiano Joachim Winckelmann (1717-1768), un entusiasta admirador de la cultura griega y un detractor del rococó francés; su obra Historia del Arte en la Antigüedad (1764) es una sistematización de los conocimientos artísticos desde la antigüedad a los romanos. En Roma también trabajaba Giovanni Battista Piranesi (1720-1778); en sus grabados, como Antichitá romana (1756) o Las cárceles inventadas (1745-1760), y transmite una visión diferente de las ruinas con imágenes en las que las proporciones desusadas y los contrastes de luces y sombras buscan impresionar al espectador. El trabajo está cargado de simbolismo: la figura en el centro representa la verdad rodeada por una luz brillante (el símbolo central de la iluminación). Otras dos figuras a la derecha, la razón y la filosofía, están rasgando el velo que cubre verdad. La Ilustración representaba el deseo de los filósofos de la época de la Razón (filosofía) por racionalizar todos los aspectos de la vida y del saber humanos. Vino a sustituir el papel de la religión (como organizadora de la existencia del hombre) por una ética laica que ordenará desde entonces las relaciones humanas y llevará a un concepto científico de la verdad.