Todos nuestros cuadros son reproducciones digitales de auténticas obras de arte. Las imprimimos sobre los mejores lienzos de algodón 100% del mercado y utilizando la última tecnología de impresión para un acabado impecable. Comprueba las calidades y acabados de nuestros cuadros y te darás cuenta de la auténtica diferencia respecto a nuestros competidores.
Sólo utilizamos telas 100% algodón, de los mejores fabricantes, con una densidad de 360gr/m2, para garantizar una imagen lo más real posible a la obra original. Son los mismos lienzos utilizados por los pintores y museos para las reproducciones de sus obras.
La textura del lienzo resalta la obra de arte y se consigue lo más cercano al aspecto de una pintura original.
Imprimimos las obras de arte utilizando la técnica de impresión por Giclée, la mas más avanzada actualmente, lo que permite una resolución, nitidez y colorido insuperables. Utilizamos impresoras gran formato con la más moderna tecnología y tintas ecológicas.
Montamos todos nuestros cuadros sobre un bastidor de madera de abeto alistonado de 3 x 3 cm / 3 x 4.5 cm. Esta madera es ideal para la fabricación de bastidores ya que al ser alistonada refuerza el bastidor y evita deformaciones del mismo debido a la tensión del lienzo.
Todos nuestros bastidores son fabricados artesanalmente a mano, uno a uno, a la medida deseada por el cliente. Van reforzados por tensores en las esquinas cortadas en inglete y, junto a su grapado en V y sus barras tensoras para medidas de más de 1 metro, garantizan un bastidor de madera duradero.
Mujer con un loro
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Mujer con un loro
Romanticismo
Gustave Courbet irrumpió en la escena artística francesa a mediados del siglo XIX como un ciclón. En un tiempo donde el Romanticismo se desvanecía y el academicismo se sentía cada vez más ajeno a la vida, Courbet llegó para sacudir los cimientos. Su pincel no buscaba la belleza idealizada ni las grandilocuentes narrativas históricas; se posaba, sin concesiones, sobre la realidad cruda. Su filosofía era tan sencilla como radical: pintar lo que se ve. "No puedo pintar un ángel porque nunca he visto uno", afirmaba, encapsulando su compromiso inquebrantable con lo real. Obras como *El entierro en Ornans* no solo impactaron por su tamaño, tradicionalmente reservado a la pintura histórica, sino por elevar a la categoría de arte a la gente común y sus rituales cotidianos, un acto de audacia que pocos se atrevían a mostrar. Más allá del escándalo, Courbet fue un maestro de la observación. Sus paisajes de Ornans capturan la esencia de la naturaleza con una densidad y una paleta terrosa que le son propias, mientras que sus retratos desvelan la personalidad de sus modelos sin artificios. Y luego está *El origen del mundo*, una obra que sigue generando debate y fascinación, confrontando al espectador con la realidad del cuerpo humano de una manera directa y sin velos moralizantes. Un dato que a menudo se olvida es su profunda implicación política. Durante la Comuna de París en 1871, Courbet fue elegido presidente de la Federación de Artistas. Su apoyo a la demolición de la Columna Vendôme, un símbolo imperial, le costó un exilio en Suiza y una pesada multa que lo persiguió hasta su muerte. Su legado es el Realismo, un movimiento que abrió las puertas a la modernidad, influyendo a artistas como Manet y sentando las bases para la observación directa que caracterizaría al Impresionismo. Hoy, su obra se valora por su honestidad, su fuerza visual y su papel fundamental en la evolución del arte occidental.
La pintura romántica sucede a la pintura neoclásica de finales del XVIII, con unos nuevos gustos desarrollados por todas las facetas artísticas del Romanticismo como la literatura, la filosofía y la arquitectura. Está hermanada con los movimientos sociales y políticos, que ganaron cuerpo con la Revolución francesa. El término romántico, surgido en Inglaterra en el siglo XVII para referirse a la novela, fue adaptado a principios del siglo XIX a las artes plásticas, en contraposición al neoclasicismo imperante. El romanticismo en la pintura se extiende desde 1770 hasta 1870, prácticamente cien años, distinguiéndose tres periodos: 1770-1820 o prerromanticismo- El apogeo del romanticismo pictórico se da, aproximadamente, entre 1820 (hay fuentes que señalan 1815) y 1850 (o, por adoptar una fecha simbólica, 1848).- 1850-1870 o tradición post-romántica. Cada uno de estos períodos posee sus particularidades en cuanto lugares en que se desarrolló o artistas que lo adoptaron.