Todos nuestros cuadros son reproducciones digitales de auténticas obras de arte. Las imprimimos sobre los mejores lienzos de algodón 100% del mercado y utilizando la última tecnología de impresión para un acabado impecable. Comprueba las calidades y acabados de nuestros cuadros y te darás cuenta de la auténtica diferencia respecto a nuestros competidores.
Sólo utilizamos telas 100% algodón, de los mejores fabricantes, con una densidad de 360gr/m2, para garantizar una imagen lo más real posible a la obra original. Son los mismos lienzos utilizados por los pintores y museos para las reproducciones de sus obras.
La textura del lienzo resalta la obra de arte y se consigue lo más cercano al aspecto de una pintura original.
Imprimimos las obras de arte utilizando la técnica de impresión por Giclée, la mas más avanzada actualmente, lo que permite una resolución, nitidez y colorido insuperables. Utilizamos impresoras gran formato con la más moderna tecnología y tintas ecológicas.
Montamos todos nuestros cuadros sobre un bastidor de madera de abeto alistonado de 3 x 3 cm / 3 x 4.5 cm. Esta madera es ideal para la fabricación de bastidores ya que al ser alistonada refuerza el bastidor y evita deformaciones del mismo debido a la tensión del lienzo.
Todos nuestros bastidores son fabricados artesanalmente a mano, uno a uno, a la medida deseada por el cliente. Van reforzados por tensores en las esquinas cortadas en inglete y, junto a su grapado en V y sus barras tensoras para medidas de más de 1 metro, garantizan un bastidor de madera duradero.
Skidloperskan
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Romanticismo
Carl Larsson nos invita a un universo donde la vida familiar es la protagonista, un refugio de calidez y luz del norte. En una época donde muchos artistas exploraban las sombras del realismo social o el misticismo simbolista, Carl Larsson eligió un camino distinto. Él abrazó una visión idealizada y luminosa de la existencia, transformando su propio hogar y su familia en el lienzo de su obra más personal y duradera. Su arte no buscaba la grandilocuencia, sino la belleza serena de lo cotidiano. Lo que hace a Carl Larsson verdaderamente singular es su capacidad para elevar la escena de género a una categoría casi mítica. Sus acuarelas, vibrantes y llenas de detalles, no son meras representaciones; son invitaciones a un ideal de vida doméstica que resonó profundamente en la Suecia de principios del siglo XX. Con una paleta de colores frescos y una composición que a menudo recuerda la claridad de las estampas japonesas, Carl Larsson construyó un bálsamo visual contra la creciente industrialización. Entre sus obras más queridas se encuentran las series que documentan su hogar en Sundborn, Lilla Hyttnäs, y la vida con su esposa Karin y sus ocho hijos. Cuadros como "Un hogar" o "Los días de la infancia" no solo muestran escenas idílicas, sino que también reflejan la influencia del movimiento Arts and Crafts. Su énfasis en la artesanía, la funcionalidad y la belleza de los objetos hechos a mano se palpaba en cada rincón de su casa y en cada pincelada. Resulta sorprendente, sin embargo, que detrás de esa fachada de felicidad doméstica, Carl Larsson ocultara una infancia de extrema pobreza y dificultades. Él mismo lo expresó: "Soy un hijo de la pobreza y un producto de los barrios bajos de Estocolmo". Esta dicotomía entre su origen y la utopía que pintó añade una capa de profundidad a su legado. Hoy, su obra no solo se valora por su belleza estética, sino también por su influencia en la cultura visual escandinava. Nos recuerda la importancia de encontrar la armonía en nuestro propio entorno, un mensaje atemporal que sigue cautivando.
La pintura romántica sucede a la pintura neoclásica de finales del XVIII, con unos nuevos gustos desarrollados por todas las facetas artísticas del Romanticismo como la literatura, la filosofía y la arquitectura. Está hermanada con los movimientos sociales y políticos, que ganaron cuerpo con la Revolución francesa. El término romántico, surgido en Inglaterra en el siglo XVII para referirse a la novela, fue adaptado a principios del siglo XIX a las artes plásticas, en contraposición al neoclasicismo imperante. El romanticismo en la pintura se extiende desde 1770 hasta 1870, prácticamente cien años, distinguiéndose tres periodos: 1770-1820 o prerromanticismo- El apogeo del romanticismo pictórico se da, aproximadamente, entre 1820 (hay fuentes que señalan 1815) y 1850 (o, por adoptar una fecha simbólica, 1848).- 1850-1870 o tradición post-romántica. Cada uno de estos períodos posee sus particularidades en cuanto lugares en que se desarrolló o artistas que lo adoptaron.