Todos nuestros cuadros son reproducciones digitales de auténticas obras de arte. Las imprimimos sobre los mejores lienzos de algodón 100% del mercado y utilizando la última tecnología de impresión para un acabado impecable. Comprueba las calidades y acabados de nuestros cuadros y te darás cuenta de la auténtica diferencia respecto a nuestros competidores.
Sólo utilizamos telas 100% algodón, de los mejores fabricantes, con una densidad de 360gr/m2, para garantizar una imagen lo más real posible a la obra original. Son los mismos lienzos utilizados por los pintores y museos para las reproducciones de sus obras.
La textura del lienzo resalta la obra de arte y se consigue lo más cercano al aspecto de una pintura original.
Imprimimos las obras de arte utilizando la técnica de impresión por Giclée, la mas más avanzada actualmente, lo que permite una resolución, nitidez y colorido insuperables. Utilizamos impresoras gran formato con la más moderna tecnología y tintas ecológicas.
Montamos todos nuestros cuadros sobre un bastidor de madera de abeto alistonado de 3 x 3 cm / 3 x 4.5 cm. Esta madera es ideal para la fabricación de bastidores ya que al ser alistonada refuerza el bastidor y evita deformaciones del mismo debido a la tensión del lienzo.
Todos nuestros bastidores son fabricados artesanalmente a mano, uno a uno, a la medida deseada por el cliente. Van reforzados por tensores en las esquinas cortadas en inglete y, junto a su grapado en V y sus barras tensoras para medidas de más de 1 metro, garantizan un bastidor de madera duradero.
La adoración de los Magos - Estudio
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La adoración de los Magos - Estudio
Manierismo
Abraham Bloemaert emerge en un momento de efervescencia para los Países Bajos, a finales del siglo XVI. La joven República Holandesa, en plena formación, era un crisol de ideas donde el arte, aunque aún anclado en la tradición, buscaba nuevas voces. Nacido en Gorcum en 1565, Bloemaert se forjó en este ambiente, absorbiendo las últimas vibraciones del manierismo. Lo que realmente define a Abraham Bloemaert es su asombrosa capacidad de adaptación, su rol de puente entre mundos artísticos. No se aferró a una única corriente; comenzó con un manierismo elegante, algo artificioso, influenciado por figuras como Hendrick Goltzius. Sin embargo, su mirada no se detuvo ahí. Evolucionó hacia un lenguaje más naturalista y dramático, incorporando la fuerza del caravaggismo que sus propios alumnos traían de sus viajes a Italia. Esta transformación se percibe al comparar la sofisticación de *La boda de Peleo y Tetis* con la sobriedad y el uso de la luz en sus escenas religiosas o de género posteriores. Su paleta no se limitó a un solo tema. Si bien la pintura de historia y las escenas religiosas fueron una constante, Bloemaert también fue un explorador del paisaje. Sus vistas, dotadas de una atmósfera y un detalle que superaban el mero telón de fondo, invitan a la contemplación. Sus escenas de género, a menudo con un matiz moralizante o un toque de humor, nos ofrecen una ventana a la vida cotidiana con una frescura poco común para su tiempo. Su técnica preferida fue el óleo sobre lienzo, pero su habilidad como grabador y dibujante también dejó una huella profunda. Un detalle que a menudo se subestima es su inmensa influencia como pedagogo. Bloemaert no solo guio a sus cuatro hijos en el arte, sino que fue el mentor de una generación entera de pintores en Utrecht. Entre ellos, nombres como Gerard van Honthorst y Hendrick ter Brugghen, quienes se convertirían en pilares del caravaggismo holandés. Su manual de dibujo, el *Tekenboek*, fue una herramienta esencial para muchos jóvenes artistas, cimentando su legado más allá del pincel. Hoy, su obra se aprecia por su versatilidad, su técnica refinada y, sobre todo, por su papel crucial en la transición del arte holandés, desde el manierismo hasta las primeras luces del barroco, marcando un hito en la Escuela caravaggista de Utrecht.
El manierismo es un estilo artístico que predominó en Italia desde el final del Alto Renacimiento (c. 1530) hasta los comienzos del período Barroco, aproximadamente hacia el año 1600. El manierismo se originó en Venecia gracias a los mercaderes y, en Roma, gracias a los papas Julio II y León X, pero finalmente se extendió hasta España, Europa central y Europa del norte. Se trataba de una reacción anticlásica que cuestionaba la validez del ideal de belleza defendido en el Alto Renacimiento. El manierismo se preocupaba por solucionar problemas artísticos intrincados, como desnudos retratados en posturas complicadas. Las figuras en las obras manieristas tienen frecuentemente extremidades graciosas pero raramente alargadas, cabezas pequeñas y semblante estilizado, mientras sus posturas parecen difíciles o artificiales. Su origen etimológico proviene de la definición que ciertos escritores del siglo XVI, como Giorgio Vasari, para quien maniera significa todavía "personalidad artística", es decir, estilo, en el más amplio sentido de la palabra. Lo asignaban a aquellos artistas que pintaban "a la manera de...", es decir, siguiendo la línea de Miguel Ángel, Leonardo o Rafael, pero manteniendo, en principio, una clara personalidad artística. El significado peyorativo del término comenzó a utilizarse más adelante, de parte de los clasistas del siglo XVII, cuando esa "maniera" fue entendida como una fría técnica imitativa de los grandes maestros, como un ejercicio artístico rebuscado, enclichés, reducible a una serie de fórmulas. Los colores no remiten a la naturaleza, sino que son extraños, fríos, artificiales, violentamente enfrentados entre sí, en vez de apoyarse en gamas. El propio Miguel Ángel o el académico Rafael experimentaron en sus últimas obras el placer de la transgresión, desdibujando sus figuras o dejando inacabadas sus obras. Tiziano, Correggio o Giorgione someten algunas de sus pinturas a complicados simbolismos que aún no han sido descifrados, como intuimos en La tempestad, de este último. También afectó tardíamente, pero de forma genial, a El Greco. La orfebrería fue uno de los ámbitos más beneficiados por este complejo arte. Como reacción al manierismo, surgió en Italia el caravaggismo. Después de ser reemplazado por el barroquismo, fue visto decadente y degenerativo. En el siglo XX fue apreciado nuevamente por su elegancia. Entre los artistas que practicaron este estilo están Parmigianino, Beccafumi, Benvenuto Cellini, Giambologna, Giulio Romano, Rosso Fiorentino,Bronzino, Tintoretto, Arcimboldo, Hans von Aachen, Bartholomeus Spranger, Hendrick Goltzius, Vasari, Veronés, El Greco y Federico Zuccaro. En literatura se interpreta como un proceso evolutivo que afecta al as formas y a la actitud de los poetas. El cambio que afecta a las formas, por influencia de las artes.