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cuadro de dos piezas

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cuadro de tres piezas

cuadro compuesto por tres piezas

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cuadro de cuatro piezas

cuadro compuesto por cuatro piezas

cuadro compuesto por cuatro piezas

Estirados acabado Estirados

Reflejados acabado Reflejados

Continuados acabado Continuados

Blanco acabado Blanco

Negro acabado Negro


los detalles de nuestros cuadros marcan la diferencia
Una auténtica obra de arte

Todos nuestros cuadros son reproducciones digitales de auténticas obras de arte. Las imprimimos sobre los mejores lienzos de algodón 100% del mercado y utilizando la última tecnología de impresión para un acabado impecable. Comprueba las calidades y acabados de nuestros cuadros y te darás cuenta de la auténtica diferencia respecto a nuestros competidores.

Lienzo Algodón 100%

lienzo algodón 100% Sólo utilizamos telas 100% algodón, de los mejores fabricantes, con una densidad de 360gr/m2, para garantizar una imagen lo más real posible a la obra original. Son los mismos lienzos utilizados por los pintores y museos para las reproducciones de sus obras.
La textura del lienzo resalta la obra de arte y se consigue lo más cercano al aspecto de una pintura original.

Impresión Full HD - Fine Art - Giclée

impresion% Imprimimos las obras de arte utilizando la técnica de impresión por Giclée, la mas más avanzada actualmente, lo que permite una resolución, nitidez y colorido insuperables. Utilizamos impresoras gran formato con la más moderna tecnología y tintas ecológicas.

Bastidor de madera fabricado a medida

lienzo algodón 100% Montamos todos nuestros cuadros sobre un bastidor de madera de abeto alistonado de 3 x 3 cm / 3 x 4.5 cm. Esta madera es ideal para la fabricación de bastidores ya que al ser alistonada refuerza el bastidor y evita deformaciones del mismo debido a la tensión del lienzo.
Todos nuestros bastidores son fabricados artesanalmente a mano, uno a uno, a la medida deseada por el cliente. Van reforzados por tensores en las esquinas cortadas en inglete y, junto a su grapado en V y sus barras tensoras para medidas de más de 1 metro, garantizan un bastidor de madera duradero.

Más información sobre la Obra Casa en Auvers

Durante su estancia en Auvers realizó una serie de campos de trigo, siendo éste uno de ellos. Podemos observar cómo está verde, por lo que puede indicar que se realizó en primavera o verano. Ideal para reproducir como cuadro o fotomural para tus paredes.

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Casa en Auvers

Vincent Willem Van Gogh

Public Domain

Postimpresionismo

Óleo Sobre Otros

Ancho: 49 cm. Alto: 63 cm.

Más información sobre el pintor Vincent Willem Van Gogh

Vincent van Gogh, un nombre que resuena con la fuerza de un grito de color, irrumpió en la escena artística de la segunda mitad del siglo XIX, un tiempo de profundas transformaciones. La industrialización redefinía el paisaje y la vida, y el arte buscaba nuevas sendas más allá de la mera representación. En este contexto, Van Gogh, nacido en Zundert, Países Bajos, en 1853, forjó una obra que sería un puente hacia la modernidad. Lo que realmente lo distingue es la manera en que volcó su alma en cada pincelada. No le interesaba la realidad objetiva, sino infundirla con su propia pasión y tormento interior. Sus autorretratos son un espejo crudo de su espíritu, mientras que obras como "La noche estrellada" o sus inolvidables "Girasoles" no solo capturan la luz, sino que la hacen vibrar con una energía casi mística, transformando lo cotidiano en algo sublime. Su técnica, dominada por el óleo sobre lienzo, se caracteriza por una aplicación directa y enérgica del color, el famoso impasto, que construye texturas palpables. Aunque se le asocia con el posimpresionismo, su visión subjetiva y su uso expresivo del color lo posicionaron como un precursor del expresionismo. En sus inicios, encontró inspiración en la empatía de Jean-François Millet por la vida campesina y en la audacia compositiva de los grabados japoneses, que le enseñaron a ver el color de una manera nueva. Un dato que a menudo sorprende es que, a pesar de la inmensa fama actual, se cree que Van Gogh solo vendió un cuadro en vida, "El viñedo rojo". Su hermano Theo fue su pilar económico y emocional, un apoyo incondicional sin el cual su obra quizás no habría existido. Como él mismo escribió en una de sus cartas, "No hay nada más artístico que amar a la gente." Su legado hoy es inmenso, sus obras son símbolos universales de creatividad y belleza, y su figura, la del artista incomprendido, cuya genialidad fue apreciada por generaciones venideras.

Más información sobre el gérero artistico Postimpresionismo

Posimpresionismo o postimpresionismo es un término histórico-artístico que se aplica a los estilos pictóricos de finales del siglo XIX y principios del XX posteriores al impresionismo. Lo acuñó el crítico británico Roger Fry con motivo de una exposición de pinturas de Paul Cézanne, Paul Gauguin y Vincent van Gogh que se celebró en Londres en 1910. Este término engloba diversos estilos personales planteándolos como una extensión del impresionismo y a la vez como un rechazo a las limitaciones de este. Los postimpresionistas continuaron utilizando colores vivos, una aplicación compacta de la pintura, pinceladas distinguibles y temas de la vida real, pero intentaron llevar más emoción y expresión a su pintura. Sus exponentes reaccionaron contra el deseo de reflejar fielmente la naturaleza y presentaron una visión más subjetiva del mundo. Todos los artistas agrupados bajo el término postimpresionismo conocieron y practicaron en algún momento los postulados impresionistas, un movimiento pictórico que se desarrolló en la segunda mitad del siglo XIX y que rompió los supuestos académicos, sociales y económicos vigentes en el arte. Supuso una revolución2 y sus obras recibieron fuertes críticas. Al ser rechazados en los circuitos oficiales, el grupo de los pintores impresionistas organizó sus propias exposiciones y mantuvo una cohesión que duró hasta que, décadas después, algunos de ellos alcanzaron cierto reconocimiento. De la disgregación de ese movimiento nació el postimpresionismo en parte como evolución y en parte como ruptura. El impresionismo supuso una ruptura de los conceptos dominantes en la pintura y la escultura. Si hasta entonces primaban el estudio racional de la obra, la composición sobre dibujos previos y la claridad de las líneas, los neoimpresionistas abandonaron ese suelo para tratar de captar en sus obras la impresión espontánea, tal como llegaba a sus sentidos. No les importaba tanto el objeto que se quería pintar como la sensación recibida. La sensación fugaz, efímera, difícilmente perceptible y reproducible. Los pintores impresionistas abandonaron los talleres y salieron al exterior. Sus modelos fueron la calle, el edificio, el paisaje, la persona, el hecho pero no en su concepción estática y permanente sino percibidos en ese momento casi único. El pintor impresionista pintaba in situ y terminaba la obra con rapidez. Utilizaba trazos sueltos, cortos y vigorosos. Los objetos y el propio espacio no se delimitaban con líneas siguiendo los cánones renacentistas sino que se formaban en la retina del observador a partir de esos trazos imprecisos. La pintura impresionista descubrió el valor cambiante de la luz y su movimiento, utilizando una rica paleta cromática de la que excluyeron el negro porque el color negro, según decían, no existía en la naturaleza.