Bordes Estirados / Listo para colgar
Los 3 cm. de grosor de cada lateral del marco van impresos con una pequeña zona de la imagen cercana a los bordes, la cual es estirada para dar una sensación de continuidad de la misma.
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Cuadros prefabricados en cuatro medidas (pequeño, mediano, grande y extragrande), con stock continuo y con un precio reducido para que puedas tenerlo en casa en el menor tiempo posible.
Todos nuestros cuadros son reproducciones digitales de auténticas obras de arte. Las imprimimos sobre los mejores lienzos de algodón 100% del mercado y utilizando la última tecnología de impresión para un acabado impecable. Comprueba las calidades y acabados de nuestros cuadros y te darás cuenta de la auténtica diferencia respecto a nuestros competidores.
Sólo utilizamos telas 100% algodón, de los mejores fabricantes, con una densidad de 360gr/m2, para garantizar una imagen lo más real posible a la obra original. Son los mismos lienzos utilizados por los pintores y museos para las reproducciones de sus obras.
La textura del lienzo resalta la obra de arte y se consigue lo más cercano al aspecto de una pintura original.
Imprimimos las obras de arte utilizando la técnica de impresión por Giclée, la mas más avanzada actualmente, lo que permite una resolución, nitidez y colorido insuperables. Utilizamos impresoras gran formato con la más moderna tecnología y tintas ecológicas.
Montamos todos nuestros cuadros sobre un bastidor de madera de abeto alistonado de 3 x 3 cm / 3 x 4.5 cm. Esta madera es ideal para la fabricación de bastidores ya que al ser alistonada refuerza el bastidor y evita deformaciones del mismo debido a la tensión del lienzo.
Todos nuestros bastidores son fabricados artesanalmente a mano, uno a uno, a la medida deseada por el cliente. Van reforzados por tensores en las esquinas cortadas en inglete y, junto a su grapado en V y sus barras tensoras para medidas de más de 1 metro, garantizan un bastidor de madera duradero.
El Mundo es un Carro de Heno, del cual cada uno toma lo que puede. Así reza el proverbio flamenco y de ahí el título de esta obra de arte famosa a cargo del no menos famoso pintor El Bosco. Esta obra de arte enigmática encierra una crítica feroz a la situación clerical de la época, donde las altas esferas de gobierno dominadas por el germen de la Santa Inquisición abusaban del poder y se hundían en la corrupción a todos los niveles. El Bosco estaba influenciado por algunas de las numerosas cofradías populares que de algún modo criticaban estos hechos. En esta obra maestra vemos numerosas escenas con aquellos que obstentan el poder y hacen mal uso del mismo, el castigo y la penitencia, la fuerza bruta y la candidez, ángeles y demonios humanos tienen todos cabida en una de las obras de arte más importantes del Bosco. Uno de los grandes maestros que siguen siendo estudiados y siguen sorprendiendo una vez más cuanto más se contemplan.
El cuadro El Carro de Heno, del artista El Bosco (Jheronimus Bosch), es uno de los más famosos de la pintura flamenca. Este óleo sobre tabla de 145 x 100 cm representa una carga de heno que es tirada por la campiña por toda clase de criaturas imaginarias. En este cuadro, el artista presenta una visión distorsionada y simbólica de la vida humana y la época en la que vivía. Algunas interpretaciones sugieren que el heno representa la vida humana, mientras que las criaturas presentadas simbolizan los placeres terrenales, las tentaciones y la decepción. El Carro de Heno se encuentra en el Museo del Prado en Madrid, España. Siendo uno de los principales atractivos del museo. Una obra que ha sido objeto de distintas interpretaciones y que siempre ha dejado huella. Si eres un amante del arte y la pintura, no puedes perderte la oportunidad de contemplar una de las obras más enigmáticas y simbólicas de El Bosco en el museo. En Cuadros Famosos, encontrarás una amplia selección de réplicas de esta obra y otras del autor para decorar tu hogar o lugar de trabajo.
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El Carro de Heno
Grabado
El Bosco, cuyo nombre de nacimiento fue Jheronimus van Aken, irrumpe en un final de siglo XV y principios del XVI cargado de tensiones en Bolduque, Países Bajos. Fue un tiempo de profundas transformaciones sociales y religiosas, un caldo de cultivo para una mente tan singular. Su arte, lejos de la serenidad o el realismo detallado que muchos de sus contemporáneos flamencos cultivaban, se adentra en un universo de fantasía desbordante y simbolismo críptico. Lo que realmente distingue a El Bosco es su audacia para fusionar lo sagrado con lo profano, lo grotesco con lo sublime. No se limitaba a retratar la realidad; la reinventaba para explorar las profundidades del pecado, la virtud y la condición humana. Mientras otros maestros flamencos se enfocaban en la devoción o el retrato burgués, él construía mundos enteros donde criaturas híbridas, demonios y figuras humanas interactuaban en paisajes oníricos. "El Jardín de las Delicias" es, sin duda, su obra cumbre, un tríptico que invita a una lectura casi infinita. Explora desde la creación hasta el infierno con una imaginación sin parangón, una verdadera epopeya visual. Otras piezas esenciales incluyen "El carro de heno", una alegoría sobre la avaricia humana, y "Las tentaciones de San Antonio", que sumerge al espectador en un torbellino de visiones demoníacas. Estas pinturas son importantes por su maestría y por la osadía de su iconografía. El Bosco se asocia con el Primitivo flamenco y el Renacimiento nórdico, aunque su estilo trasciende estas etiquetas. Fue un visionario, un precursor de la imaginación surrealista. Un dato curioso es que, a pesar de la naturaleza a menudo esotérica de sus pinturas, fue un miembro respetado de la Ilustre Hermandad de Nuestra Señora en su ciudad natal, una cofradía religiosa que incluso le encargó obras. Su legado perdura como el de un artista que desveló las ansiedades y esperanzas de su época. Como bien lo describió Karel van Mander, su biógrafo del siglo XVII: "un maravilloso y extraño inventor de cosas fantásticas y extrañas".
Pintura flamenca o escuela flamenca de pintura son los nombres que la historiografía del arte da al conjunto de pintores flamencos, los maestros que se formaron y mantuvieron sus talleres en las ciudades flamencas en los siglos XV, XVI y XVII, lo que cubre los estilos artísticos del Gótico final, el Renacimiento, el Manierismo y el Barroco. «Escuela flamenca» es un nombre genérico, al estilo de las escuelas italianas (escuela florentina, escuela sienesa, etc.) o de la más reciente Escuela de Barbizon francesa. Flandes es un ambiguo término territorial cuyo uso historiográfico no coincide con la actual Región Flamenca ni con el antiguo Condado de Flandes, sino con la zona septentrional del Estado Borgoñón que a partir de finales del siglo XV puede denominarse Países Bajos de los Habsburgo, y que forma en la actualidad la práctica totalidad de los tres estados de Bélgica, Luxemburgo y Países Bajos. Era una región europea especialmente urbanizada y desarrollada social y económicamente. Sus ciudades (Amberes, Brujas, Gante, Bruselas, Ámsterdam,Delft, Haarlem, Leiden, etc.) fueron la cuna del comercio de arte a partir de los siglos XV y XVI. Los talleres flamencos formaron a los pintores más destacados del Norte de Europa, atrayendo a muchas jóvenes promesas de la pintura de países vecinos, especialmente de las ciudades del Rin. Los maestros flamencos y sus obras eran altamente valorados, comprándose y demandándose su presencia como pintores de corte en toda Europa, lo que extendió su influencia.