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Los 3 cm. de grosor de cada lateral del marco van impresos con una pequeña zona de la imagen cercana a los bordes, la cual es estirada para dar una sensación de continuidad de la misma.

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lienzo algodón 100% Sólo utilizamos telas 100% algodón, de los mejores fabricantes, con una densidad de 360gr/m2, para garantizar una imagen lo más real posible a la obra original. Son los mismos lienzos utilizados por los pintores y museos para las reproducciones de sus obras.
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lienzo algodón 100% Montamos todos nuestros cuadros sobre un bastidor de madera de abeto alistonado de 3 x 3 cm / 3 x 4.5 cm. Esta madera es ideal para la fabricación de bastidores ya que al ser alistonada refuerza el bastidor y evita deformaciones del mismo debido a la tensión del lienzo.
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Más información sobre la Obra Los Jugadores de Cartas

Los Jugadores de Cartas de Paul Cézanne es una de las mejores obras de arte de la Historia, de la serie de Cézanne dedicada a los jugadores de cartas este es uno de los más famosos, también el hasta la fecha uno de los más caros, aunque en Cuadros Famosos te lo vendemos mucho más barato en nuestro Top Ventas con dimensiones predeterminadas. Los protagonistas de esta fabulosa obra de arte del Neo Impresionismo a cargo de Paul Cézanne tiene como objeto una partida de cartas con modelos campesinos de Aix. Se percibe la concentración de los jugadores en el juego de cartas, ocultándose, protegiendo los naipes de la vista del otro. Al fondo el observador de la partida ausente, contemplativo, al más puro estilo impresionista, salvo por el uso del negro, y es que Cézanne le da un giro propio al Impresionismo y en esta obra es vital el volumen y la forma en la escena más importante, la de los jugadores de cartas. Cézanne utiliza técnicas también cubista con pinceladas pequeñas que configuran facetas, introduce estilos dentro del Impresionismo para hacerlo inmortal. El famoso pintor cuenta entre sus obras con series de bodegones, bañistas y retratos, entre los cuadros más famosos: Los Bañistas, Cesto de Manzanas, Naturaleza Muerta con Calavera, El Niño del Chaleco Rojo, El Castillo Negro, El Vaso Azul o La Moderna Olimpia. Si quieres comprar un cuadro como este puedes hacerlo en Cuadros Famosos, en su sección de Top Ventas, lo imprimiremos para tí en lienzo de algodón 100% y a la mejor calidad de impresión profesional.


Los Jugadores de Cartas es una pintura icónica del artista postimpresionista francés Paul Cézanne. Este cuadro representa a dos hombres sentados en una mesa mientras juegan a las cartas. El uso de los colores y la técnica empleada por Cézanne en Los Jugadores de Cartas es característico de su estilo, con una pincelada suelta y vibrante que da una sensación de movimiento a la escena.Cézanne es considerado como uno de los grandes maestros del arte moderno, y sus obras son muy cotizadas en el mercado del arte. Los Jugadores de Cartas es una de sus obras más famosas y se encuentra en la colección del Museo de Orsay en París, Francia.Si eres un apasionado del arte y de los cuadros famosos de Cézanne, no te pierdas la oportunidad de visitar este museo y disfrutar de la belleza de esta obra y muchas otras de los grandes maestros del arte moderno. Además, si estás buscando decorar tu hogar con cuadros de alta calidad inspirados en Los Jugadores de Cartas y otras famosas obras de arte, la tienda de cuadros online cuenta con una amplia selección de cuadros de estilo postimpresionista y otros movimientos artísticos.

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Los Jugadores de Cartas

Paul Cézanne

Public Domain

Postimpresionismo

Óleo Sobre Lienzo

Más información sobre el pintor Paul Cézanne

Paul Cézanne emerge en un paisaje artístico francés vibrante, a mediados del siglo XIX. Su juventud se entrelaza con el auge del realismo y el posterior estallido del impresionismo. Sin embargo, su temperamento introspectivo y su visión singular lo llevaron a asimilar estas corrientes para luego trascenderlas. Él no perseguía la fugacidad de la luz, sino la permanencia de la forma, una búsqueda que lo apartaría de sus contemporáneos para forjar una senda propia. Lo que hace a Paul Cézanne verdaderamente singular es su método de "construcción" a través del color y la forma. Mientras los impresionistas se obsesionaban con capturar el instante, Cézanne descompuso la realidad en volúmenes geométricos: cilindros, esferas, conos. Utilizó pinceladas moduladas para crear profundidad y estructura. Esta aproximación intelectual, casi arquitectónica, a la pintura, se aprecia con fuerza en sus bodegones, donde cada fruta parece adquirir un peso y una presencia monumental, casi escultórica. Sus obras más significativas son un testimonio de esta exploración. El "Bodegón con manzanas y naranjas" no es solo una representación, sino un estudio de la presencia de los objetos en el espacio. La serie de la Montaña Sainte-Victoire, que pintó incansablemente desde múltiples ángulos, es una meditación sobre la esencia de la forma. "Los jugadores de cartas" es un estudio profundo de la psicología y la composición, mientras que "Las grandes bañistas" transforma el desnudo clásico en una abstracción monumental que anticipa el cubismo. Paul Cézanne se asocia principalmente con el posimpresionismo, un movimiento que él mismo ayudó a moldear al alejarse de la mera impresión óptica. Su técnica principal fue el óleo sobre lienzo, y sus géneros predominantes fueron el bodegón, la pintura del paisaje y el retrato. Aunque en sus inicios recibió el estímulo de artistas como Camille Pissarro, quien le animó a pintar al aire libre, y la inspiración de Eugène Delacroix, Cézanne desarrolló un estilo tan personal que su influencia se volvió unidireccional, marcando a las generaciones futuras. Un detalle curioso sobre Paul Cézanne es su notoria dificultad para las relaciones sociales y su temperamento a menudo irascible. Se cuenta que, durante una visita de Renoir a su estudio, Cézanne se negó a estrecharle la mano, argumentando que no se había lavado las manos en ocho días para no interrumpir su trabajo. Su filosofía se resume en su frase: "Tratar la naturaleza por el cilindro, la esfera, el cono, todo puesto en perspectiva, de modo que cada lado de un objeto, de un plano, se dirija hacia un punto central". El legado de Paul Cézanne es inmenso. Pablo Picasso y Georges Braque lo consideraron su "padre", y su obra se alza como el puente fundamental entre el impresionismo y las vanguardias del siglo XX, especialmente el cubismo. Hoy, su obra se valora no solo por su belleza intrínseca, sino por haber redefinido las posibilidades de la representación pictórica, abriendo las puertas a una nueva modernidad.

Más información sobre el gérero artistico Postimpresionismo

Posimpresionismo o postimpresionismo es un término histórico-artístico que se aplica a los estilos pictóricos de finales del siglo XIX y principios del XX posteriores al impresionismo. Lo acuñó el crítico británico Roger Fry con motivo de una exposición de pinturas de Paul Cézanne, Paul Gauguin y Vincent van Gogh que se celebró en Londres en 1910. Este término engloba diversos estilos personales planteándolos como una extensión del impresionismo y a la vez como un rechazo a las limitaciones de este. Los postimpresionistas continuaron utilizando colores vivos, una aplicación compacta de la pintura, pinceladas distinguibles y temas de la vida real, pero intentaron llevar más emoción y expresión a su pintura. Sus exponentes reaccionaron contra el deseo de reflejar fielmente la naturaleza y presentaron una visión más subjetiva del mundo. Todos los artistas agrupados bajo el término postimpresionismo conocieron y practicaron en algún momento los postulados impresionistas, un movimiento pictórico que se desarrolló en la segunda mitad del siglo XIX y que rompió los supuestos académicos, sociales y económicos vigentes en el arte. Supuso una revolución2 y sus obras recibieron fuertes críticas. Al ser rechazados en los circuitos oficiales, el grupo de los pintores impresionistas organizó sus propias exposiciones y mantuvo una cohesión que duró hasta que, décadas después, algunos de ellos alcanzaron cierto reconocimiento. De la disgregación de ese movimiento nació el postimpresionismo en parte como evolución y en parte como ruptura. El impresionismo supuso una ruptura de los conceptos dominantes en la pintura y la escultura. Si hasta entonces primaban el estudio racional de la obra, la composición sobre dibujos previos y la claridad de las líneas, los neoimpresionistas abandonaron ese suelo para tratar de captar en sus obras la impresión espontánea, tal como llegaba a sus sentidos. No les importaba tanto el objeto que se quería pintar como la sensación recibida. La sensación fugaz, efímera, difícilmente perceptible y reproducible. Los pintores impresionistas abandonaron los talleres y salieron al exterior. Sus modelos fueron la calle, el edificio, el paisaje, la persona, el hecho pero no en su concepción estática y permanente sino percibidos en ese momento casi único. El pintor impresionista pintaba in situ y terminaba la obra con rapidez. Utilizaba trazos sueltos, cortos y vigorosos. Los objetos y el propio espacio no se delimitaban con líneas siguiendo los cánones renacentistas sino que se formaban en la retina del observador a partir de esos trazos imprecisos. La pintura impresionista descubrió el valor cambiante de la luz y su movimiento, utilizando una rica paleta cromática de la que excluyeron el negro porque el color negro, según decían, no existía en la naturaleza.