Bordes Estirados / Listo para colgar
Los 3 cm. de grosor de cada lateral del marco van impresos con una pequeña zona de la imagen cercana a los bordes, la cual es estirada para dar una sensación de continuidad de la misma.
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Cuadros prefabricados en cuatro medidas (pequeño, mediano, grande y extragrande), con stock continuo y con un precio reducido para que puedas tenerlo en casa en el menor tiempo posible.
Todos nuestros cuadros son reproducciones digitales de auténticas obras de arte. Las imprimimos sobre los mejores lienzos de algodón 100% del mercado y utilizando la última tecnología de impresión para un acabado impecable. Comprueba las calidades y acabados de nuestros cuadros y te darás cuenta de la auténtica diferencia respecto a nuestros competidores.
Sólo utilizamos telas 100% algodón, de los mejores fabricantes, con una densidad de 360gr/m2, para garantizar una imagen lo más real posible a la obra original. Son los mismos lienzos utilizados por los pintores y museos para las reproducciones de sus obras.
La textura del lienzo resalta la obra de arte y se consigue lo más cercano al aspecto de una pintura original.
Imprimimos las obras de arte utilizando la técnica de impresión por Giclée, la mas más avanzada actualmente, lo que permite una resolución, nitidez y colorido insuperables. Utilizamos impresoras gran formato con la más moderna tecnología y tintas ecológicas.
Montamos todos nuestros cuadros sobre un bastidor de madera de abeto alistonado de 3 x 3 cm / 3 x 4.5 cm. Esta madera es ideal para la fabricación de bastidores ya que al ser alistonada refuerza el bastidor y evita deformaciones del mismo debido a la tensión del lienzo.
Todos nuestros bastidores son fabricados artesanalmente a mano, uno a uno, a la medida deseada por el cliente. Van reforzados por tensores en las esquinas cortadas en inglete y, junto a su grapado en V y sus barras tensoras para medidas de más de 1 metro, garantizan un bastidor de madera duradero.
Adele Block Bauer I es una obra de arte considerada como una de las más importantes y famosas del Gustav Klimt. También conocida en la actualidad como La Dama de Oro a tenor de la última exposición en su honor que coincidía con el estreno cinematográfico de la película protagonizada por Helen Mirren y Ryan Reynolds: "La Dama de Oro". En la que se cuenta la historia de este cuadro famoso expoliado por los nazis. La sobrina de Adele, María Altman sostuvo una batalla descomunal en los tribunales para recuperar el lienzo que le debía ser heredado. Adele Block Bauer fue sin duda la mejor musa y mecenas de Klimt y esta pintura al óleo con láminas de oro y plata llegó a valer en el mercado la friolera de 135 millones de dólares. El pintor famoso Gustav Klimt, al igual que en su obra El Beso, se ve influenciado por los mosaicos bizantinos que le fueron revelados en su viaje a Rávena. Para muchos este es el mejor cuadro de Klimt, por encima incluso de El Beso. En él aparece Adele sentada como flotando en un mar dorado con un vestido plagado de formas geométricas simbólicas, como los ojos egipcios, como clara influencia bizantina además de suprimir la tercera dimensión como influencia de la pintura japonesa. El brillo, glamour y la suntuosidad de esta obra maestra de la pintura moderna está ahora a tu alcance en Cuadros Famosos impresa con las mejores tintas profesionales del mercado, pero eso sí, sin láminas de oro aunque mucho mas barato.
Adele Bloch-Bauer I es una obra de arte icónica creada por el pintor austriaco Gustav Klimt en el año 1907. La obra retrata a Adele Bloch-Bauer, una mujer de la alta sociedad de Viena, que fue considerada una de las musas del artista.Klimt utilizó su característica técnica dorada para crear una obra de arte impresionante. La pintura incluye una fuerte presencia de oro, que hace que la obra destaque frente a otras pinturas del mismo periodo. La técnica dorada se utilizó como una forma de darles a las obras de arte una sensación de riqueza y opulencia.Además de la técnica dorada, las incrustaciones de joyas de la obra también son impresionantes. Klimt incorporó detalles minuciosos en la obra para que reflejaran la vida sofisticada y próspera de la modelo.En cuanto a la historia de esta obra de arte, fue robada por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial y pasó por varias colecciones privadas antes de volver a manos de María Altmann, sobrina de Adele Bloch-Bauer, en 2006. Ahora, esta pieza se encuentra en el Museo de Arte de Los Ángeles (LACMA).Si eres un amante del arte y estás buscando una obra que refleje la opulencia y el glamour de la alta sociedad del siglo XX, Adele Bloch-Bauer I es sin duda una excelente opción.
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Adele Bloch-Bauer I
Simbolismo
Gustav Klimt emerge en la Viena del fin-de-siècle, una ciudad vibrante y compleja que bullía entre la tradición imperial y el anhelo de modernidad. Su arte no fue un mero reflejo de esta época de cambios, sino una fuerza que la moldeó, desafiando las convenciones académicas que aún dominaban el panorama artístico. Con la cofundación de la Secesión de Viena, Klimt no solo buscó una ruptura, sino una nueva síntesis, abriendo las puertas a una expresión más libre y personal. Lo que distingue a Gustav Klimt de sus contemporáneos es su audacia para fusionar lo figurativo con lo abstracto, lo sensual con lo espiritual, y lo decorativo con lo profundamente simbólico. Sus lienzos son un universo donde la figura humana, a menudo femenina, se entrelaza con patrones ornamentales y fondos que parecen mosaicos bizantinos. Es un lenguaje visual que habla de la vida, la muerte, el amor y la condición humana, todo ello envuelto en un esplendor que cautiva la mirada. Entre sus obras más emblemáticas, "El Beso" es quizás la más universal, una oda a la unión y la pasión que trasciende el tiempo, con sus figuras abrazadas en un manto dorado. "Judith I" nos presenta a la femme fatale con una intensidad hipnótica, mientras que el "Retrato de Adele Bloch-Bauer I" es un testimonio de opulencia y misterio, donde el oro y los intrincados detalles transforman a la retratada en una deidad moderna. Cada una de estas piezas no solo muestra su maestría técnica, sino también su capacidad para infundir profundidad psicológica en sus sujetos. Gustav Klimt se asocia principalmente con el Modernismo, o Art Nouveau, y el Simbolismo. Dentro de estos movimientos, su posición es la de un visionario que llevó la ornamentación a un nivel de significado profundo, utilizando el oro no solo como material, sino como un elemento simbólico de lo trascendente y lo divino. Su género pictórico predominante es el retrato, aunque con un fuerte componente alegórico, y también exploró la pintura de paisaje. Su técnica más característica es el óleo sobre lienzo, a menudo enriquecido con pan de oro y plata, lo que confiere a sus obras una luminosidad y una textura inconfundibles. Se pueden observar influencias de la suntuosidad de Hans Makart, la riqueza de los mosaicos bizantinos que estudió en Rávena, y la composición bidimensional del arte japonés. Un dato curioso sobre Gustav Klimt es que, a pesar de la sensualidad y el lujo que emanan de sus obras, era un hombre de hábitos sencillos y reclusivos. Prefería la tranquilidad de su jardín-estudio, rodeado de sus gatos, a la vida social vienesa. Solía vestir una túnica larga y sandalias, una imagen que contrastaba con la sofisticación de sus creaciones. Él mismo afirmó: "Quien quiera saber algo de mí como artista, lo único que tiene que hacer es mirar atentamente mis cuadros y tratar de ver en ellos lo que soy y lo que quiero." El legado de Gustav Klimt es inmenso. Su obra sigue siendo un faro de la modernidad, un puente entre el siglo XIX y el XX, y su estética dorada y simbólica continúa ejerciendo una fascinación perdurable. Su arte nos invita a contemplar la belleza, la complejidad del alma humana y la eterna búsqueda de lo sublime, asegurándole un lugar privilegiado en la historia del arte.
El Simbolismo fue uno de los movimientos artísticos más importantes de finales del siglo XIX, originado en Francia y en Bélgica. En un manifiesto literario, publicado en 1886, Jean Moréas definió este nuevo estilo como «enemigo de la enseñanza, la declamación, la falsa sensibilidad y la descripción objetiva». Para los simbolistas, el mundo es un misterio por descifrar, y el poeta debe para ello trazar las correspondencias ocultas que unen los objetos sensibles (por ejemplo, Rimbaud establece una correspondencia entre las vocales y los colores en su soneto Vocales). Para ello es esencial el uso de la sinestesia. El movimiento tiene sus orígenes en Las flores del mal, libro emblema de Charles Baudelaire. El escritor Edgar Allan Poe, a quien Baudelaire apreciaba en gran medida, influyó también decisivamente en el movimiento, proporcionándole la mayoría de imágenes y figuras literarias que utilizaría. La estética del Simbolismo fue desarrollada por Stéphane Mallarmé y Paul Verlaine en la década de 1870. Para 1880, el movimiento había atraído toda una generación de jóvenes escritores cansados de los movimientos realistas. El Simbolismo fue en sus comienzos una reacción literaria contra el Naturalismo y Realismo, movimientos anti-idealistas que exaltaban la realidad cotidiana y la ubicaban por encima del ideal. Estos movimientos provocaron un fuerte rechazo en la juventud parisina, llevándolos a exaltar la espiritualidad, la imaginación y los sueños.